por Aníbal Mon

En épocas de Creamfield, de bebidas energizantes con alcohol y de las “radios modernas” de Emmanuel Horvilleur, los ochentosos asaltos en el garage en los que las chicas llevaban comida y los varones las botellas de gaseosa son sólo un recuerdo para alimentar la nostalgia.
Pero más allá del reggaetón, de la cumbia y de los jóvenes sobreexitados que bailan hiperquinéticamente durante horas y horas al ritmo de la música electrónica, algunos disc jockey’s de Pilar se resisten a abandonar ese clásico motor para el amor que son los lentos, una especie en peligro de extinción que aún vive en la memoria de los treintañeros.
Cuántos de los que hoy celebran el Día de San Valentín se habrán enamorado balanceándose suavemente al compás de In my dreams, de La gloria del amor de Peter Cetera, o de El poder y la pasión de Phil Collins. Y cuántos de los adolescentes de hoy adherirían al eslogan de la campaña publicitaria de una conocida marca de snacks, que asegura que si volvieran los lentos todo sería más fácil a la hora de sellar el amor al menos con un beso. Los de más de 30 pueden dar fe de eso.
“A pesar de que en los boliches ya no se pasan lentos, yo sigo pasando porque si en una fiesta no hay lentos es como si faltara algo”, contó el mítico DJ Pocho, famoso por animar durante una década las noches del tradicional boliche pilarense Mediterráneo y de Cuernavaca en otra etapa.
Pocho Caballero, quien en la actualidad trabaja en el bar Terra de Capilla del Señor y en fiestas privadas, asegura que “la hora de los lentos es el momento de la noche que los jóvenes esperan para acercarse a la chica que les gusta”. Para algunas cosas el tiempo parece haberse detenido.
Remixados
Pero DJ Pocho no sólo reivindica a “los lentos” desempolvando algunos viejos discos de vinilo sino que les otorga un lugar destacado en la programación de la música. “Yo no hago como se hacía antes que dejaban los lentos para el final. Yo en vez de tirarlos a las 5 o 6 de la mañana los pongo a las 4 cuando la fiesta recién comienza y todavía nadie se fue”, destacó el disc jockey.
A los clásicos de los 80, Pocho les agrega una dosis de temas de intérpretes más actuales como Chayanne, Ricardo Arjona, Juan Gabriel o Axel; inclusive con algún toque de remix.
A pesar de las radios modernas; de esos raros peinados nuevos; y del amor en los tiempos de Speed, tan superficial como fugaz; “los lentos” sobreviven a los embates de la cultura del msn. “Cada vez que puedo voy a Moliere, en San Telmo, porque es uno de los pocos boliches donde antes de terminar pasan lentos”, dijo Karina, una nostálgica pilarense de 30 y pico.