miércoles, 25 de abril de 2007

Opinión: La deuda del turismo

por Aníbal Mon



Resulta paradójico. La puerta de ingreso a uno de los deltas más importantes del planeta, que es visitado permanentemente por miles de personas de todas partes del mundo, no cuenta en la actualidad con la infraestructura turística necesaria para dar servicios a los viajeros.
Es evidente que desde el gobierno municipal no fue prioritario, al menos hasta el momento, generar las condiciones propicias para fomentar una industria turística de proporciones, acorde con la maravilla natural única que cobija el distrito.
El esfuerzo público, sin embargo, sí estuvo enfocado, por ejemplo, a atraer inversiones privadas del rubro inmobiliario. Tigre, en la actualidad, es quizás el Partido mejor plantado de cara al futuro para continuar desarrollando, sobre bases sólidas, su progreso urbanístico de la mano de los countries y barrios privados que encuentran en la comuna un mercado atractivo y seguridad jurídica.
Pero los grandes municipios no se edifican sobre un único cimiento. El Delta debería ser para Tigre lo que para Puerto Iguazú son las Cataratas, un oasis que desborda actividad económica y bienestar para gran parte de sus habitantes.
Para eso no basta con la elogiable remodelación de la estación fluvial, con el embellecimiento del Paseo Victorica, con el casino, con un parque de diversiones, o con la creación de un museo de arte de características únicas en la provincia.
Se requiere además de inversiones hoteleras, gastronómicas y de servicios que generen en la ciudad la infraestructura necesaria para que Tigre deje de ser un destino de un día y se transforme en un centro turístico que compita a la par con otros de gran prestigio ganado a fuerza de bellezas naturales y planificación gubernamental.
Está claro que el rol del Estado no consiste en influir sobre empresas privadas para que coloquen sus capitales orientados a determinada actividad. Pero bien puede el gobierno municipal, frente a la oportunidad incomparable que le brinda la naturaleza, crear un marco adecuado para que el desembarco del primer hotel cinco estrellas del distrito no se trate de un caso aislado.

_________________________________________________________

Noticia de referencia

Un hotel cinco estrellas en Tigre

A través de un ambicioso proyecto de la cadena internacional Howard Johnson, en la tradicional Quinta Cobo -ubicada en la esquina de Lavalle y Avenida del Libertador- se replicará al mítico Tigre Hotel.
Es que en ese predio se instalará un alojamiento cinco estrellas que se caracterizará por tener la misma fachada que el recordado hospedaje demolido a principios de la década del 40 que, junto con el Tigre Club (actual Museo de Arte de Tigre), atrajo a lo largo de su historia a destacadas personalidades de la política y la cultura a nivel nacional e internacional.
Según informó un matutino económico, la empresa multinacional hotelera invertirá 15 millones de dólares en este emprendimiento, que estaría finalizado a mediados del año próximo. Tendrá la categoría Plaza, tal como denomina la firma inversora a sus alojamientos de mayor confort.
Frente al Río Tigre, y a metros de la Estación Fluvial, el hotel tendrá 120 habitaciones, un centro de convenciones, restaurantes de primer nivel y un spa. Estará destinado a los viajantes corporativos, que por cuestiones laborales concurren los días de semana a las importantes empresas radicadas en la zona, aunque también buscará atraer a los turistas internacionales que cada día se acercan en mayor número al Delta.

Los hijos del boom

Llegaron al distrito en los 90 para radicarse en los countries y barrios privados. Para ellos, Pilar se limita a la Panamericana y al kilómetro 50. Y se sienten invasores en el centro. La socióloga e investigadora Cecilia Arizaga habla de este fenómeno que es analizado en profundidad en su último libro.

por Aníbal Mon


El boom urbanístico que experimentó Pilar en los 90, con la proliferación de los barrios privados que atrajeron a miles de habitantes, generó también un fenómeno social.
Nuevos pilarenses recién llegados comenzaron a radicarse detrás de las barreras de las urbanizaciones cerradas y empezaron a hacer uso de una infraestructura comercial y de servicios especialmente preparada para ellos.
A partir de allí, aparecieron en escena en la ciudad dos estilos de vida paralelos que contrastaban por sus hábitos, costumbres y espacios. Y se presentaba un gran desafío: el de la integración.
El kilómetro 50 se convirtió en el epicentro “country”, mientras que los alrededores de la plaza 12 de Octubre continuaron siendo el territorio de los vecinos tradicionales.
La socióloga Cecilia Arizaga, docente e investigadora de la Universidad de Buenos Aires (UBA), se encargó de estudiar a fondo el nuevo estilo de vida que se gestó en los verdes oasis de los barrios privados, su interrelación con el afuera y las conductas, problemas y preocupaciones de “los hijos del boom”.
Los resultados de ese trabajo -a los que la profesional arribó mediante entrevistas a adultos, niños y adolescentes- formaron parte del libro “El mito de comunidad en la sociedad mundializada. Estilos de vida y nuevas clases medias en urbanizaciones cerradas” editado el año pasado.

-¿Por qué eligió Pilar para estudiar este fenómeno?
-Me parecía que en Pilar se daba muy bien esa tensión que es muy típica de este fenómeno, que es por un lado esta construcción de comunidad y por el otro en un espacio que constantemente está tratando de innovar geográficamente en pos de una cultura globalizada o mundializada como pueden ser todos esos nuevos espacios como el kilómetro 50 que en Pilar fue paradigmático. Y cómo esos nuevos espacios de entretenimiento se conectaban a manera de redes con los barrios cerrados y con los countries.

-¿Aparece el concepto de burbuja cuando de habla de la vida dentro de los barrios privados?
-Cuando yo trabajaba con los grandes, el tema de vivir encerrados y de este lugar común que es la burbuja aparecía muy solapado. En algunos casos, sobre todo el de los que habían tenido que hacer un gran esfuerzo para llegar adonde estaban, pensaban que irse a Pilar a un barrio cerrado era un signo de movilidad social importante en un momento en el que la movilidad social no era ascendente sino descendente. Por eso, para muchos el tema de la burbuja era visto positivamente, cosa que a mi me llamó mucho la atención. En otros casos, trataban de minimizar el tema de la burbuja.

-¿Y cómo lo veían los chicos?
-La preocupación de ellos era “vivimos en una burbuja” y las consecuencias que eso les traía en la vida cotidiana, que iban desde la dificultad de ir sacar una fotocopia para el colegio hasta que el fin de semana querían salir y dependían de la madre para que los lleve. Eso era sobre todo en los secundarios. En los universitarios, eso se trasladaba al tema de que tenían muchas menos competencias para la vida profesional que las que puede tener un chico que va a la misma universidad pero que vive en la ciudad. Había chicos que se estaban por recibir y nunca habían ido a dejar un currículum de trabajo. El grado de angustia que les generaba la situación de cambio al recibirse se exacerbaba por sentirse faltos de competencias.

-¿Para ellos Pilar es el barrio cerrado y el kilómetro 50?
-Exactamente, había una distinción en términos despectivos que se manifestaba en ‘ellos son el suburbio y nosotros la naturaleza’. Pero por otro lado hay algo que surgió en los chicos, sobre todo cuando le hicimos entrevistas a los alumnos de secundaria, que es que le preocupaba muchísimo la autonomía de movimiento, algo lógico en cualquier adolescente. Ellos, buscando estrategias para subsanar esta complicación, decían ‘si yo voy al kilómetro 50 me tienen que llevar mi mamá o mi papá’. La alternativa era tomarse un colectivo que le quedaba muy lejos para llegar al pueblo y tener su salida ahí.
____________________________________________________

La preocupación de ellos era “vivimos en una burbuja” y las consecuencias que eso les traía en la vida cotidiana, que iban desde la dificultad de ir sacar una fotocopia para el colegio hasta que el fin de semana querían salir y dependían de la madre para que los lleve.
____________________________________________________



-¿Y qué les pasaba cuando se encontraban con esa otra realidad?
-Les pasaba, según contaron, que en el pueblo eran vistos como los invasores del lugar. Lo que aparece muy fuertemente es una idea de invasión de territorio, típico de cuando uno conforma un espacio en términos de comunidades. Hay territorios que son de uno y territorios que son de otro; pasa lo mismo cuando uno estudia las villas.

-¿El kilómetro 50 es el territorio de ellos?
-El kilómetro 50 es el territorio de ellos, si va alguien del pueblo es alguien que está en otro espacio; y el territorio del pueblo es de los nacidos y criados. Entonces, ellos se daban cuenta de que tenían que tratar de dar los menores signos posibles para no ser identificados como los chicos del country: iban vestidos diferente y otras estrategia para no dar cuenta de que ellos se convertían en otros. En ese sentido, fue muy interesante para dar cuenta de cómo se extienden los espacios de nosotros y del otro fuera del country.

Integración

-¿Se abordó en las entrevistas el tema de la integración con “los de afuera”?
-Ellos los que decían es que si iban al pueblo lo que querían de alguna manera era compartir un espacio y lo que veían era que estaban siendo discriminados, con lo cual el tema de la integración yo no diría que sea una cosa muy buscada, me parece que es una cuestión instrumental al punto de pensar que tienen que ir al pueblo porque es donde pueden llegar solos y donde consiguen ciertas cosas que no hay en el kilómetro 50. Por otro lado, resulta bastante imposible la integración en los términos que se está dando la lógica. Cuando hay una lógica del nosotros y del otro, el espacio no es un espacio común; en ese sentido la integración es complicada.

-Por otro lado, también hay barreras geográficas y físicas para la integración.
-Sin dudas. El que no es del barrio cerrado y no tiene la posibilidad de moverse de manera independiente con un automóvil privado no puede ir tampoco tan fácilmente a Jumbo, por ejemplo, más allá de que hay barreras que son más psicológicas o sociológicas. En el supuesto de que se llegue, hay cierto modo de desplazamiento en el espacio que es totalmente diferente al que te propone el pueblo acorde a la ciudad tradicional que tiene la figura del peatón, de la vereda, del caminar, del sentarte. Vos recorrés el kilómetro 50 y no da para caminar por afuera porque no tiene veredas. La figura del peatón en el mismo barrio privado se reduce a salgo a caminar para hacer ejercicio.

-¿Y estos peatones de barrio privado como se desenvuelven en la ciudad?
-Hay una serie de imaginarios urbanos que son totalmente desplazados. Los chicos de la universidad, por ejemplo, lo primero que te dicen es que el viernes a la noche se van para la ciudad y vuelven el domingo a la noche porque el lunes tienen que ir de vuelta a la facultad. Ellos se van el fin de semana a la ciudad para adquirir competencias de peatón, de urbanista digamos. Eso es muy interesante porque hacen e proceso al revés. Uno piensa en country para quedarse tomando sol el fin de semana y ellos, por el contrario, se van a la ciudad.

-Los chicos de los barrios cerrados ven algunas de estas cosas con conflicto y otras positivamente.
-Tampoco es que ellos dicen somos los pobres chicos del country, los pobres chicos ricos; no es esa figura. Lo que hacen es un juego mucho más reflexivo que lo que aparecía en las entrevistas del adulto. Ellos hacen un juego de compensaciones. O sea, no está todo mal vivir en el country. Está muy bueno vivir al aire libre, está muy bueno tener amigos cerca, está muy bueno tener cerca la posibilidad de hacer deportes, pero ven también las contras. Y en cierta etapa de sus vidas, la verdad que las contras son jorobadas.

-¿Elegirían el country para criar a sus hijos?
-Lo que ellos dicen es que no saben si el día de mañana cuando tengan chicos no se van a ir a vivir a un country, pero aclaran que tal vez lo harían hasta cierta etapa. En ellos aparece mucho más claro algo que a los adultos les resulta mucho más complicado decir, aunque después en la realidad muchas veces lo tengan que reconocer, que es esa especie de techo de cristal que muchas veces tiene el country. Responde muchas veces a las posibilidades de un ciclo vital familiar determinado; una vez que los chicos buscan otras cosas o se van a vivir a la casa de la abuela, o se van todos para la ciudad de vuelta.

____________________________________________________
El paradigma de la ciudad country

-¿Piensa que Pilar es el lugar más paradigmático de lo que sería este estilo de vida?
-Lo que tiene Pilar es que realmente en los 90 Pilar fue el boom. Pilar en el imaginario social aparece como el lugar country. Pilar es una zona de imaginario de los 90, de este proceso y de qué pasó con las clases medias que unas cayeron, otras se sostuvieron como pudieron y otras subieron. Entre estas que se sostuvieron como podían, hubo muchas que la forma que encontraron para sostenerse era esa, irse al barrio privado. Los que se fueron a country no fueron sólo los que se llenaron de plata; hubo mucha gente que se fue al barrio privado con mucho esfuerzo porque pensó que era la manera de sostenerse en su ubicación social.

-¿Y es también Pilar un paradigma de la polarización entre zonas de countries y grandes bolsones de pobreza?
-Eso es algo que es típico de cualquier lugar de barrios cerrados, a donde vayas ves eso. Pero Pilar es como ese lugar que cierra desde todos lados. Pero sobre todo por como se conformó urbanísticamente con el kilómetro 50 como una isla de esparcimiento para el tiempo libre y con las otras islas que son los barrios privados. Todo esto con las redes que son las autopistas y que conectan a estas islas con la ciudad global. En este sentido, creo que Pilar es paradigmático.

lunes, 23 de abril de 2007

Camilo Guevara: “El heredero del Che”

Es el primer hijo varón del médico rosarino que se convirtió en leyenda mundial por su lucha contra el imperialismo. Su padre murió cuando él tenía 5 años. Cree que los piqueteros y algunos gobiernos latinoamericanos pueden encarnar la revolución de estos tiempos.

por Aníbal Mon


Cuando el Che fue fusilado por militares bolivianos que se oponían al mito revolucionario en 1967, Camilo tenía apenas 5 años. Pasaron 38 años desde aquel día y, hoy, el primer hijo varón de Ernesto Che Guevara se encuentra en la Argentina tras las huellas de su padre, tratando de recabar datos sobre la vida de quien basó su lucha y hasta murió para oponerse a lo que consideraba la injusticia del imperialismo norteamericano. Durante su visita al país, Camilo Guevara accedió a esta entrevista exclusiva en un country de la Zona Norte.
La información que logre recopilar será llevada a Cuba, su lugar de residencia, para nutrir los archivos del Centro de Estudios Che Guevara que él mismo dirige en la isla.
Camilo fuma habanos y tiene un inconfundible acento cubano. Habla con orgullo de la obra del Che, pero lleva con cierta incomodidad el hecho de cargar sobre sus espaldas con el peso de una leyenda eternizada, a lo largo y a lo ancho del planeta, en películas, libros, remeras, tatuajes, banderas, y en una infinidad de canciones.
Además, el heredero del médico rosarino que abandonó su tierra natal para librar la revolución que le costó la vida a los 39 años, luce el nombre de quien fuera el entrañable amigo de su padre y el fiel compañero de mil batallas junto al ejército rebelde que conducía el líder cubano Fidel Castro: Camilo Cienfuegos.

-¿Le queda algún recuerdo de la infancia junto a su padre?
-No, todo es muy confuso. Una vivencia clara no tengo. A veces cuando me levanto no sé si las cosas que recuerdo son parte de un sueño o de algo real. No hablo de esas cosas porque no me gusta mentir, cuando no es necesario al menos (risas).

-¿Cuál cree que es en la actualidad el estado de salud del imperialismo contra el que el Che basó su lucha?
-Hace mucho tiempo que está herido de muerte. A veces toma un respiro, pero creo que es imposible de evitar que en algún momento se caiga. No sé si de forma natural o por la fuerza de la oposición que tiene; supongo que va a ser algo inevitable. En estos momentos en América Latina hay otro gusto, otro sabor. Hay fuerzas que llegan a la dirección de los países para retomar las riendas; después habrá que ver cuál es el camino que deciden seguir más adelante, pero será diferente. Esto para nuestro pueblo es muy importante, es un primer paso.

-¿Está al tanto de la realidad de la Argentina?
-Por supuesto, la Argentina es un país importantísimo de América Latina.

-¿Cree que el presidente Kirchner (Néstor) está dentro de estos nuevos aires que recién mencionaba?
-Ustedes conocen mejor que yo lo que sucede en la Argentina. Lo que sí queda claro que los argentinos de alguna forma están decidiendo quién debe estar al frente del país, y eso es muy importante. Yo lo que quisiera es que la Argentina saliera adelante y que todos tuvieran la posibilidad de acceder a las inmensas riquezas y posibilidades de este país.

-¿Cree igual que su padre que al imperialismo se lo combate con las armas?
-El Che no dijo que solo se lo combatía por las armas. Dijo que había muchas formas de combatirlo pero que veía muy difícil que en América Latina pudiera ser de otra forma. Eso creo que de alguna manera ha estado presente en la realidad de Latinoamérica; los movimientos que de alguna forma tuvieron una propuesta progresista en nuestro continente fracasaron porque el imperio los aplastó de forma violenta. Después también lo hicieron de otras maneras más sutiles. En la actualidad, en América Latina hay un proceso diferente. Creo que si hay una oposición seria al imperialismo, una oposición que no cambie de color, y si las presiones no son más fuertes, en algún momento habrá una lucha violenta. Espero que me equivoque.

-Si tuviera la posibilidad de estar frente al Che, ¿qué le diría con respecto a su lucha?
-Siempre hay muchas cosas en las que uno, como hijo espiritual más que como hijo biológico, se puede enfrentar con sus padres espirituales. Se pueden debatir cosas y plantearle por ejemplo: ¿estabas o no equivocado?, o decir: qué razón tenías. En cada momento que va pasando, yo le veo más razón al Che, le veo más sabiduría, lo comprendo más, y siento todo el orgullo del mundo.

La Revolución actual

-¿Cuál cree que es el modelo de revolución siglo XXI?
-La revolución no es el medio por el cual llegas a ella, la revolución es el cambio el cambio al cual se llega, sin importar el camino que tomes.

-¿Considera entonces que la revolución la están librando algunos gobiernos latinoamericanos que están yendo a contramano de las recetas neoliberales?
-Hay muy buena cara en los acontecimientos que están sucediendo. Pero yo tampoco soy adivino para saber qué va a pasar más adelante. Siempre se tiene un comienzo y después se ve si se sigue respetando la misma dirección y si las metas que se soñaron o se planificaron previamente se mantienen.

-El reclamo genuino del movimiento piquetero en la Argentina, ¿puede considerarse como un modo de revolución aplicado a estos tiempos?
-Creo que todo tipo de lucha o de enfrentamiento contra las cosas que están mal hechas pueden ser útiles en muchos casos. Y la suma de muchos factores pueden producir un cambio en un momento determinado.

Cuba desde adentro

-¿Cómo se ve la actualidad cubana desde adentro?
-Yo soy muy optimista. Primero, lo fundamental es que hemos resistido mucho tiempo la fuerza del imperio, eso nos da un voto de confianza. Y para nosotros los cubanos que vivimos dentro del país y hemos pasado todos los momentos difíciles, la impresión es de que en este momento estamos en condiciones de retomar una serie de proyectos que tuvimos que dejar de lado por entrar en una crisis profunda causada por la presión del bloqueo y por las agresiones que recibíamos cada vez mayores. Al haber resistido, entramos en una nueva etapa. En este momento, hay una relación a toda voz con los hermanos venezolanos y con países que nos pueden aportar cosas para compensar lo que nos falta e intercambiarlas por profesionales, recursos humanos y recursos naturales de gran importancia.

-¿No cree que los grandes emblemas de la sociedad de consumo o del capitalismo pueden seducir al pueblo cubano y poner en riesgo la continuidad del modelo en la era pos castrista?
-La Coca Cola en Cuba existe, y el deseo del imperio de subyugarnos existe incluso desde antes de que existiera Fidel. Yo no soy adivino, no sé lo que puede pasar, pero soy optimista.

-O sea que considera que el régimen castrista se extenderá más allá de Fidel.
-Yo no lo considero un régimen, lo considero un proyecto social que ha resuelto muchísimos problemas en Cuba y que ha tratado de sobrevivir ante el gran dinosaurio que es el imperio. Mientras tanto, en el mundo el 20% vive más o menos bien y 80% restante es pobre; así no puede diseñarse el mundo. Estamos viendo los resultados que son claros y evidentes en todas partes, el mundo se está cayendo a pedazos, o al menos eso es lo que dicen los científicos que elaboran toda una serie de teorías caóticas.


__________________________________________________________


Un Dios pagano

-¿Qué siente el hijo del Che Guevara al ver que su padre se transformó en una leyenda, y en una parte de la historia universal eternizada en películas, en libros, en remeras, en banderas, en tatuajes, en canciones...?
-Explicarte los sentimientos es muy difícil, los poetas a veces lo logran. A mí personalmente no me gusta sobre todo el hecho de que la gente muchas veces olvida quien fue esa persona que lleva en el cuerpo. Se puede estar de acuerdo o no con el Che, pero asume a ese Che, al que fue. Muchas veces estas cosas se convierten en símbolos fríos que les sirven más al poderoso que al humilde.

-Entonces, ¿cómo debe recordarse al Che?
-El Che es un hombre de estos tiempos, un hombre del que su historia puede ser entendida, leída, comprendida; porque en los problemas que sucedieron, y por los cuales él luchó, combatió e incluso murió, todavía existen. Entonces, lo mejor que se puede hacer por el Che es pensar; llevarlo en el corazón si tu quieres, pero con acciones concretas. En vez de llevarlo en el pecho, llévalo en el corazón. Léelo, confronta y polemiza si tu quieres con él, y así te puedes acercar al Che, no se trata de ponerse una camiseta. Se trata de que la gente lo busque en su obra y, sobre esa base, si tú después quieres seguir con tu remerita o con tus cosas, no hay ningún problema. Pero el Che no es un ídolo del rock, es el hombre que dio su vida porque creía que había que combatir contra la injusticia, aquel que creía que había que cambiar el mundo.

________________________________________________________
Carta de un revolucionario a sus hijos

Queridos Hildita, Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto: *

Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no esté entre ustedes. Casi no se acordarán de mí y los más chiquitos no recordarán nada.
Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro ha sido leal a sus convicciones.
Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada.
Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.
Hasta siempre hijitos, espero verlos todavía. Un beso grandote y un abrazo de

Papá

*Carta escrita por Ernesto Che Guevara a sus hijos antes de ser fusilado por militares bolivianos que se oponían a su lucha.

______________________________________________________
Qué opina de...

George Bush: “Es una pena que pueda existir gente así estando al frente de países como Estados Unidos. Tiene una responsabilidad tremenda porque dirige un país importante y con una historia interesante. Pero de un Lincoln o un Washington a un Bush hay una gran diferencia”.

Fidel Castro:
“Es una necesidad para Cuba, una gran necesidad histórica que va a prevalecer para siempre”.

Osama Ben Laden: “Alguien que fue fabricado por Estados Unidos. Yo no comprendo ese tipo de lucha contra el imperialismo, ni siquiera sé si esa lucha es tal”.

Ernesto Che Guevara: “Hasta la victoria siempre”.

“Estamos en una época donde todo es marketing”

El músico popular argentino Raúl Carnota asegura que le encantaría ser masivo pero que no está dispuesto a sacrificar su proyecto. Reivindica por su autenticidad al fenómeno del Chaqueño Palavecino.

Aníbal Mon


Bruselas o Don Torcuato, da igual. Raúl Carnota se ensimisma guitarra adentro y empieza descargar voces y acordes que suenan exquisitos al oído. Ese momento mágico y cautivante solo se quiebra con el reconocimiento de los aplausos al término de cada canción.
El cantante, compositor, guitarrista y percusionista inició hace un año la presentación de su último disco “Espejos” que lo llevó a realizar, durante el 2005, una gira de 2 meses y 25 presentaciones en 5 países europeos; y a recorrer casi toda la Argentina.
“La idea fue hacer un disco con dos versiones de un mismo tema, pero como dicen algunos no es lo mismo soplar que hacer botella. Como idea estaba buena, era muy original, pero cuando fui a hacerla no fue tan sencillo como parecía”, se sinceró Carnota, quien a lo largo de su extensa trayectoria acompañó como músico a artistas del tenor de Armando Tejada Gómez, Susana Rinaldi, Horacio Salgan, Hamlet Lima Quintana y Adolfo Ábalos, entre otros consagrados.
Además, obras de Raúl Carnota, como la zamba Grito Santiagueño o la chacarera Salamanqueando pa’ mi, fueron transformadas en clásicos del folclore nacional por la inconfundible voz de Mercedes Sosa.

-Algunos críticos le definen como folclorista y otros dudan en catalogarlo como un folclorista convencional. ¿Usted cómo se define?
-Sería más certero decir que yo soy un músico argentino porque, eso sí, nunca toqué otra cosa que no sea música argentina. Hago no solo música del norte sino música del litoral, vidalitas, tangos, de todo un poco.

-El hecho de haber acompañado a grandes poetas y músicos populares, como Hamlet Lima Quintana o Armando Tejada Gómez, ¿lo marcó profesionalmente al lo largo de su carrera?
-Y siempre algo entra, alguna bala entra. Yo era muy jovencito y estaba deslumbrado por ellos. Me la pasaba escuchando, yo cerraba la boca y escuchaba. Tuve la suerte de estar en una discusión sobre la Biblia, que nunca me olvidaré, entre Armando Tejada Gómez, Hamlet Lima Quintana y Ariel Petrocceli. Ninguno de los tres eran fervientes católicos, pero hablaban con fundamentos, se conocían la Biblia de arriba abajo y de abajo hacia arriba. Y esas cosas no se borran porque es gente muy especial. Yo no sé si muchos católicos de los que van a la iglesia conocen la Biblia como estos tipos.

-Y musicalmente, ¿lo marcaron?
-Y mirá, yo en ese tiempo me ajustaba a lo que me pedían. Yo, por otro lado, fui de la generación del rock and roll; aprendí a tocar la guitarra con los Beatles y Los Chalchaleros. Aprendimos de esa manera y después fuimos descubriendo la bossa nova, el jazz y otras músicas. Todo eso te va enriqueciendo.

Entre la tradición y la vanguardia

-Su estilo tan particular de tocar chacareras con un compás de más, ¿tiene origen en esa base?
-Yo aprendí tocando chacareras con el bombo con Adolfo Ábalos, trabajaba como músico de él. Era un maestro, con él aprendí un montón de cosas de la música argentina con Adolfo. Y tuve la suerte de estar en los años 70 cerca de Horacio Salgan, del “Mono” Villegas, y yo era muy pibe, estaba con ellos y no lo podía creer.

-¿Se podría decir que de Adolfo Ábalos mamó la parte más tradicional del folclore a la que después le adosó el resto?
-Y sí, lo que pasa es que nadie es vanguardista, ni nada. Sino que cada músico es una entidad. Hay gente que tiene capacidad de inventar y otros que no quieren inventar nada, y está bien tanto unos como otros.

-¿Piensa que a algunos le pueden molestar las innovaciones que usted hizo en el folclore?
-No es que les puede, les molestó a un montón. Eso siempre ocurre, a principios de siglo destruían teatros, rompían todo. Mientras toqué con otros, hice lo que me decían; ahora, cuando toqué como yo, ahí me rechazaron.

-¿Cree que si hubiese tomado el otro camino, el de tomar lo tradicional sin hacer innovaciones, tendría un público más popular y masivo?
-A mi me encanta la masividad, me encantaría ser masivo, pero no estoy dispuesto a sacrificar en lo más mínimo mi proyecto. Es importante hacer honestamente lo que uno hace. Estamos en una época donde todo es marketing, para cualquier cosa se hace un sondeo de opinión. Antes, en los 70, los políticos hacían propaganda y sus campañas políticas con los militantes. Ahora, las hacen con tipos que se dedican a la publicidad, cambió todo. Antes había una línea directa entre la gente y los candidatos; ahora los peinan, les sacan un diente...

Respeto por el Chaqueño

-¿Se siente de alguna manera en las antípodas de, por ejemplo, el Chaqueño Palavecino, el producto folclórico más masivo y popular de la actualidad?
-En realidad, el Chaqueño debe ser uno de los tipos más auténticos que andan tocando. Porque yo conozco la zona de donde es él y así cantan y hacen eso que hace él. Creo que el Chaqueño tiene un carisma especial que arrastra gente y la estructura marketinera se colgó de él, pero él mantiene su esencia. Uno hace eso desde el corazón y yo también hago lo que hago desde el corazón. Yo lo respeto mucho, en general respeto mucho a todos. Con el único que soy sumamente duro es conmigo. No opino sobre las estéticas de los otros porque hay tantas estéticas como artistas.

-¿Tiene algún referente musical que lo conmueva o que lo haya influenciado especialmente?
-Muchos, yo soy un tipo absolutamente influenciable (risas). Acá hubo un músico maravilloso que ahora nadie lo nombra, Hugo Díaz, que compuso una música que no tenía fronteras. En una época, los músicos que venían a Buenos Aires a tocar pedían que Hugo Díaz les hiciera la introducción con la armónica. Era santiagueño y monoaural, escuchaba de un solo oído. Era una cosa impresionante.

-¿Qué música escucha en sus ratos de ocio?
-De todo menos mis discos. A mis discos no los escucho nunca más que cuando los hago. Un disco es lo que tocás ese día cuando lo grabaste y no se vuelve a repetir nunca más. Cuando toco sólo es como que voy improvisando y jugando conmigo mismo porque me divierte y me ayuda a mantenerme despierto y atento. Yo mismo me voy sorprendiendo con cosas que hago. Hay un tema que dice que cuando un negro baila, en lugar de ir hacia fuera va hacia adentro de él, y esa es la verdad, los negros bailan para adentro, bailan para ellos y solo están conectados a la música. Y a mí me pasa lo mismo, cuando yo toco me voy para adentro y salgo recién cuando terminé.

-A la hora de componer, ¿prefiere enfocarse en paisajes, en vivencias personales, o en qué?
-Un solo tema en mi vida compuse sobre un paisaje, después nunca más. Para mí, el mejor paisaje de cualquier parte, y el inagotable, es la gente. Vos te podés ir al lugar más bello, una montaña con una cascada y no sé qué cosa, y está bueno; pero lo que es dinámico es el ser humano. El árbol y la piedra van a quedar ahí, la cascada no se va a mover de lugar, pero el ser humano puede estar triste, puede estar alegre, puede reír y puede llorar.


___________________________________________________________
Buenos Aires, su lugar en el mundo

-Usted vivió en Buenos Aires, Mar del Plata, en Córdoba y en California. De todos esos lugares, ¿con cuál se queda?
-Me quedo con la Argentina, la vivo recorriendo. Pese a todo lo mal que hablan los porteños de Buenos Aires, yo soy feliz en Buenos Aires. Me molestan los embotellamientos y ese tipo de cosas, pero es una ciudad maravillosa y los tipos que han viajado corroboran esto que yo te digo. No hay otra ciudad como esta. Ni París, ni Nueva York tienen la oferta cultural que tiene Buenos Aires, y no te lo digo de chauvinismo. Desde teatro del que se te ocurra, presentaciones de libros, recitales, hay 500 bandas de rock en Buenos Aires y el Gran Buenos Aires con códigos propios. Yo vivo en San Telmo y extraño a Buenos Aires cuando estoy lejos.

-¿Cómo reciben su música en el exterior cuando viaja a tocar?
-Muy bien, porque el idioma que se utiliza es la música, no hay estereotipo, es un idioma universal. En Europa eso vale mucho. Ahora, en Estados Unidos si la gente no entiende lo que vos estás diciendo, se raya, quiere saber lo que vos decís. En un lugar que se llama La Tentación, en Bruselas, nos cruzamos con el Chango Spaziuk en una gira y tocamos con una semana de diferencia, y a él le pasa lo mismo porque él no habla, se sube, toca chamamé y lo reciben maravillosamente
.

Claudio Sosa: Un tucumano suelto en Pilar

El cantautor folclórico es sobrino de Mercedes Sosa. Asegura que en la ciudad encontró tranquilidad para componer. Y para montar su emprendimiento cultural y gastronómico que choca contra barreras burocráticas.

por Aníbal Mon



“La Tucumanita”, señala un cartel de madera ubicado sobre una de las pocas fachadas coloniales que se conservan en el centro de Pilar. Al entrar por una antigua puerta de vidrio y madera, da la sensación de haber ingresado al túnel del tiempo.
Unas especie ventanitas abiertas entre la pintura y el revoque de la paredes permiten apreciar los ladrillos centenarios que constituyen aquella vieja casona construida allá por 1860, cuando la ciudad no imaginaba su actual fisonomía de countries, torres y shoppings.
Por el piso de esa casa, hoy recubierto con baldosas, caminó el legendario militar pilarense, Víctor Vergani -que prestó servicio en la Aviación del Ejército-, cuando la vivienda le pertenecía a su familia. En la actualidad, la calle que pasa por el frente de la reciclada vivienda lleva su nombre.
Ciento y pico de años después, otra historia se escribe entre esas paredes. Un hogar a leña se sumó al rústico paisaje, y mesas, sillas y hasta una guitarra estratégicamente colocada en un rincón son claras señales que hablan de los nuevos habitantes de aquel espacio.
Claudio Sosa es tucumano y es sobrino de una de las tucumanas más famosas, respetadas y reconocidas: Mercedes Sosa, o simplemente “la Mecha”, como él la llama.
Pero además, es músico, cantante y compositor folclórico, y uno de los referentes de la renovación del género liderada, si de popularidad se trata, por los santiagueños Raly Barrionuevo y el Dúo Coplanacu, o por el dúo mendocino apadrinado por Gustavo Santaolalla: Orozco-Barrientos. Durante el verano, Claudio acompañó sobre el escenario a su tía en festivales y giras, como en tantas otras ocasiones.
Hace poco más de un mes, Sosa montó en Pilar un espacio donde se respira cultura, historia y aromas del norte argentino; y se disfrutan también sabores característicos de esa región del país. Locro, empanadas, tamales y humitas son preparadas artesanalmente, en el momento y sin conservantes, aclara el músico, tal como sucede en los dos locales de La Tucumanita en Buenos Aires, por donde pasan frecuentemente figuras como su tía Mercedes o Mirtha Legrand.
Pero Sosa le cuenta a El Diario, con su tono pausado e inconfundible acento provinciano, que tiene un objetivo más ambicioso y pretende que la centenaria casona, que habitaron los Vergani y los abuelos de su actual esposa pilarense, no sea únicamente un local gastronómico sino que se transforme en un espacio cultural destinado a darle lugar y difusión a las nuevas expresiones artísticas.

Trabas a la cultura

Sin embargo, ese objetivo choca contra algunas barreras burocráticas.
“Quisimos traer espectáculos de nivel pero encontramos muchos obstáculos. En Buenos Aires, cuando yo me encargaba de la dirección artística de la Peña del Colorado, no era así. Estaba reconocido que era una actividad en fomento de la cultura y todo se hacía más fácil. Acá lo que tenemos es un proyecto cultural, no es que queremos hacer un espectáculo para traer mucha gente, vender empanadas y llenarnos de plata”, expresó el tucumano que acaba de ser papá y que desde hace más de un año reside en el barrio Pellegrini III.

-¿Piensa que en Pilar no hay suficiente conciencia para fomentar la cultura?
-Puede ser, pero es algo que pasa en muchos lados. Se busca más hacer un espectáculo que convoque a 10 mil personas de una sola vez que fomentar proyectos culturales que perduren en el tiempo como éste. Acá nos quieren cobrar para traer un artista un derecho de espectáculo, un plus por cada mesa y hasta nos obligan a contratar un servicio médico, y la verdad que así el costo es muy alto y te obliga a cobrar una entrada de 12 pesos; esa no es nuestra idea. La idea es traer muestras de fotos, artesanías, exposiciones de arte, teatro. No puede ser que esta casa no esté protegida de alguna manera; es un monumento histórico valiosísimo.

-¿Se busca cantidad en vez de calidad?
-Los planes culturales que hay son para atraer mucha gente. Salvo un par de encuentros que se hacen en Buenos Aires, el resto son recitales para 100 mil personas, que no está mal, pero si en esos espectáculos hubiera lugar para que antes de ese artista que convoca 100 mil personas actúen 10 artistas nuevos sería mejor. Así, esa multitud descubriría nuevos músicos. Pero bueno, los tiempos culturales están regidos por la política y obviamente que vale mucho más atraer una gran cantidad de personas.

-¿Qué diferencias concretas encuentra con relación a Buenos Aires?
-Acá, la Municipalidad me cobra un derecho por espectáculo más un plus por mesa. En Buenos Aires no hay un plus, al contrario, nos ponían un artista para apoyar a la peña, nos mandaban gente y nos ponían en las guías culturales y de turismo. Porque siempre un lugar cultural que se abre es un espacio nuevo.
Yo hice la habilitación y todo como lo tengo que hacer, pero espectáculos no puedo traer. Mucha gente que viene me dice: “esto si estuviera en Capital sería...”. Pero no, está acá. Es un lugar muy lindo, muy cálido y se pueden hacer muchísimas cosas porque las hemos hecho en espacios más chicos que éste.

__________________________________________________________
Tranquilidad, como en Monteros

-Aparte de a su esposa, ¿qué encontró en Pilar?
-Dicen que Dios atiende en Buenos Aires, pero yo digo que no atiende tan bien. Se puede construir algo desde otro lado y yo acá en Pilar encontré más tranquilidad para componer. Es más parecido al ritmo de Monteros (Tucumán), de dónde yo soy.

-¿Cómo marcha su carrera artística?
-Fui papá por primera vez e inicié el proyecto de La Tucumanita así que me tomé dos meses de licencia, pero me están esperando para entrar a estudio para grabar mi sexto disco con un sello de La Plata. Va a incluir temas propios y de otros autores. Estará inclinado a un folclore latinoamericano con chacareras, zambas y algún huayno también, entre otras cosas.

-¿Le pesa el apellido Sosa?
-No, para nada. Creo que la carrera se construye con mucho trabajo y que es independiente del antecedente de la “Mecha” (Mercedes Sosa). Pero por supuesto que es muy lindo recoger el cariño y el afecto que la gente le transmite a mi tía a través mío en distintos lugares recónditos del interior donde por ahí ella no puede llegar.


lunes, 16 de abril de 2007

“La mejor seguridad es la solidaridad”

El premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel reniega de las recetas de Blumberg contra la delincuencia y habla de la desigual distribución de la riqueza. “Los pobres no so pobres porque quieren”, asegura. Critica a Kirchner por respaldar a los feudos provinciales.

por Aníbal Mon


El arquitecto que en el 80 inscribió su nombre junto al de Cesar Milstein, Bernardo Houssay, Luis Leloir y Carlos Saavedra Lamas en la lista de notables argentinos distinguidos con un Premio Nobel abandonó una ronda de mates con pan casero y se dispuso para la charla. Se trata de Adolfo Pérez Esquivel, quien en plena dictadura militar se convirtió en un emblema de la lucha por los derechos humanos.
A lo largo de casi una hora de entrevista, no eludió ninguna respuesta: habló de los countries, de la pobreza, del Gobierno, de la dictadura, de la democracia, de la solidaridad, de la inseguridad, de sus diferencias con Juan Carlos Blumberg, y de la desaparición de Jorge Julio López.

-¿Cómo analiza la polarización que se da en muchos lugares de la Argentina entre islas de riqueza como los countries y los mares de pobreza que las rodean?
-Esto tiene que ver con una desigualdad social muy grande. Hace poco en un encuentro internacional de África, Asia, Oceanía, Europa y América Latina en Madrid yo decía que tendríamos que hablar de la riqueza más que de la pobreza. Dónde se concentra la riqueza y por qué; por qué no hay una redistribución de los recursos, porque los pobres no son pobres porque quieren sino porque hay una desigualdad de los recursos. Creo que eso tiene que ver con las políticas sociales, con las condiciones de trabajo y son cosas que hay que revisar y tratar de profundizar. Lo otro es ver cómo se generan recursos genuinos, fuentes de trabajo y no asistencialismo.

-¿Estas desigualdades son las que generan violencia e inseguridad?
-La violencia no es sólo social con los asaltos, la inseguridad y los countries cerrados que tratan de crearse un ámbito protegido. El problema pasa también por lo que es la violencia estructural que marca las desigualdades. Si nosotros queremos construir una democracia, tenemos que buscar el derecho a la igualdad para todos. Esto tiene que ver con la violencia social que está viviendo el país y no sólo una zona. La otra cosa que podría señalar es el sentido de la solidaridad; esta sociedad está muy marcada por el individualismo. La mejor seguridad es la solidaridad, es cómo nos acercamos a las personas más necesitadas y les tendemos una mano amiga y fraterna para poder entendernos, contribuir y generar espacios de libertad.

-Violencia, inseguridad... Juan Carlos Blumberg tiene su receta para superarlas.
-No estoy de acuerdo con la política de Blumberg de bajar la edad de imputabilidad de querer corregir el Código Penal que es una aberración jurídica, lo acaba de decir el juez Raúl Zaffaroni de la Corte Suprema de Justicia. No es que una violencia se va a resolver con otra violencia mayor, lo que tenemos es una suma de dos violencias pero no la solución del problema. Nosotros somos solidarios con Blumberg por la muerte de su hijo, pero lo otro es la política que quiere imponer para penalizar eso.

-Para penalizar a los chicos que no tienen oportunidades...
-Ningún chico de la calle está en la calle porque quiere, está ahí porque no tiene otro lugar donde estar; le está faltando un techo una familia, ternura. Yo creo que un chico de la calle muchas veces se larga a la droga y al robo para poder sobrevivir en la selva de cemento. La policía los mete presos y los ve como delincuentes. Hay que cambiar esto, hay que verlos como víctimas de una sociedad injusta. Y la gente por ahí le tira una monedita porque piensan que eso es la caridad.

-¿Y cómo se cambia?
-Creo que eso se cambia con políticas sociales y no con la represión. Por eso yo no estoy de acuerdo con Blumberg en bajar la edad de imputabilidad, meterlos presos, castigarlos, mandarlos a institutos; esto no resuelve absolutamente nada. Esto se resuelve con políticas sociales, con calidad de vida, con generar condiciones de vida dignas.

Nuevos desaparecidos

-¿Las víctimas de la inseguridad son los nuevos desaparecidos de la democracia?
-No, creo que los desaparecidos fueron una cosa aberrante de la época de la dictadura. Lamentablemente estamos viviendo una sociedad violenta, una cultura de la violencia. Esta violencia va desde la televisión, desde los medios de comunicación. Tenemos que cambiar eso hacia una cultura de la paz desde el entendimiento entre las personas, la sociedad y los pueblos. Esa es la única forma para cambiar esto porque con la violencia nada se construye, todo se destruye. Cómo los padres permiten que los chicos estén frente al televisor cuatro o cinco horas por día. Los dibujos animados están cargados de violencia, los padres le compran a los hijos como juguetes revólveres, ametralladoras. Por qué no cambian esta forma de pensamiento; hay que desarmar la razón armada. Tenemos que empezar a generar una cultura de la paz, de la tolerancia y de las relaciones humanas en la diversidad. Porque ninguna persona piensa igual que otra, pero tenemos que respetarnos en las diferencias.

-¿Es duradero este proceso de paz social en la Argentina o puede haber factores que desestabilicen el orden actual?
-Yo viajo por el mundo y por la Argentina también y a mí me preocupa mucho la situación del país. Me preocupan mucho los feudos medievales de señores gobernadores que se apropiaron de las provincias y por eso estuve en Misiones apoyando al Obispo Piña. Verdaderos señores feudales que se adueñan de la economía y de los recursos y por eso no se puede construir un proyecto de país. Yo lamento que Kirchner haya apoyado al gobernador Rovira. Podría hablar también de la Salta de Romero, en Formosa de Insfrán, de Fellner en Jujuy, de Alperovich en Tucumán. Podría hablar de San Luis o de Neuquen. Tenemos que terminar con estos feudos y construir un proyecto de país. Estamos fragmentados. Los feudos no pueden construir un proyecto de país, van a privilegiar sus propios intereses.

-¿Hacia adónde debe apuntar ese proyecto pendiente?
-No hay una ley en el país que controle la venta de las tierras a los extranjeros, hay una extranjerización de las tierras, se las quitan a los indígenas, están destruyendo la floresta para plantar soja trangénica. Si no paramos esto, en 10 o 15 años la Argentina va a ser un desierto. Tenemos el problema de las papeleras, industria contaminante, la devastación del medio ambiente. Entonces, a este gobierno le está faltando la visión política de la construcción del país, porque evidentemente nuestros políticos apuntan a las coyunturas y no a los cambios estructurales; y nos están saqueando.

-Ese es el gran desafío.
-Creo que tenemos grandes desafíos, tenemos que tratar de ver fundamentalmente el mundo que le dejamos a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos. Yo no quiero dejarles un mundo de esclavos, un mundo con miedos y con sometimiento, sino un mundo en libertad, con dignidad para realmente le puedan sonreirle a la vida y no vivir bajo el miedo.


__________________________________________________________
La vuelta del miedo

-¿Cree que a partir de la desaparición de Julio López volvió el miedo de que se repitan hechos como en los 70?
-Creo que esos son remanentes, bolsones de los represores que siguen libres y que cometieron el delito de secuestrar a esta persona para generar el miedo. Pero hoy el pueblo argentino está preparado de otra forma, tiene otra conciencia y no se deja ganar por los miedos. Hay que reclamarle al Gobierno la aparición con vida de Julio López y que esto no vuelva a ocurrir nunca más. Tenemos que seguir fortaleciendo lo que son las políticas de los derechos humanos, los juicios no son con espíritu de venganza ni revanchismo sino un derecho del pueblo.

-Algunos sostienen que la política de derechos humanos del Gobierno trajo reivindicaciones pero por otro lado agitó viejos fantasmas. ¿Usted cómo lo ve?
-El derecho de verdad y de justicia no se le puede negar a un pueblo, no vamos a cerrar las heridas si existe la impunidad y sobre la impunidad es imposible construir un proceso democrático. Los fantasmas que se agitan son los de la impunidad. No queremos unas fuerzas armadas y de seguridad cómplices de la dictadura militar. Queremos que esto cambie y que esto permita una construcción conjunta de otro país. Este Gobierno avanzó en hechos positivos como la nulidad de las leyes de impunidad; este es un paso importante para la conciencia de toda América Latina y el mundo, los crímenes no pueden quedar en la impunidad.


“No hace falta vestirse de gaucho ni ponerse arito para hacer folklore”

El ex Chalchalero Facundo Saravia dice que en la música popular argentina actual hay gente joven pero no renovadores. Asegura que no viraría hacia otros géneros para vender más discos.

por Aníbal Mon


Los Chalchaleros perduran en cada rincón de su confortable oficina ubicada en un segundo piso de la porteña esquina de Callao y Las Heras. Cuadros, fotos, caricaturas, placas, reconocimientos y viejos discos de pasta rememoran en el bunker de Facundo Saravia distintas etapas de la historia del legendario grupo folklórico salteño que él integró junto a su padre (Juan Carlos) y que se ganó un lugar de privilegio entre los grandes de la música popular argentina.
En la actualidad, el último Chalchalero, aquel que ingresó al conjunto en el 80 a raíz de la enfermedad que derivó en la muerte del recordado Ernesto Cabeza, atraviesa otro presente y asegura que trabaja para encontrar su propio espacio entre los solistas del folklore.
Con ese objetivo, el músico, que disfruta muchos fines de semana de su vida en su casa del country CUBA de Fátima, grabó su quinto disco, “Estaba Cantado”, y comenzó a presentarlo ayer en una gira por el país que incluirá Mendoza, San Juan, Entre Ríos, Rosario, Tucumán y que concluirá el 10 y 11 de noviembre en el Teatro Coliseo de la Capital Federal.

-¿Qué tiene este nuevo disco?
-Es un disco muy parecido al anterior, Por esas cosas de la vida, pero es más variado. Es parecido en cuanto a la temática pero es más variado por los ritmos porque tiene bailecitos, chacareras, zambas, polca, escondido, chaya, cueca y hasta una guarania que nunca había compuesto. La verdad es que a mí me gusta disfrutar las cosas que hago y entonces me tomo un tiempo para llegar tranquilo a lo que quiero hacer. Estoy con toda la expectativa de salir a tocarlo porque es una excusa muy linda tener un disco nuevo para salir a tocarlo por el país.

-¿En qué se enfocó a la hora de sentarse a componer para “Estaba cantado”?
-Mirá, hice un gato para la guitarra, porque la guitarra es como una parte de mi familia. Después hice un escondido que cuenta la historia de una fiesta popular en un pueblo del interior. También escribí una canción que habla de la palabra, de comprometerse con la palabra, algo que en una ciudad como esta muchas veces queda de lado. Compuse también una chacarera que se llama “Ni falta le hace” que habla de las fiestas que se hacen en pueblitos del interior a las que tuve la oportunidad de ir a cantar para sus centenarios y fueron fiestas increíbles para mí porque no fueron fiestas cualquiera, eran los 100 años de un pueblo. Mucha gente que se fue lejos llegaba para la fiesta después de muchos años de no estar. Y esa chacarera habla de eso, de que por más que la vida te lleve por otros lugares uno tiene necesidad de volver a respirar el aire que lo vio nacer y crecer.

-A la hora de componer folklore están los que siguen escribiéndole a los paisajes y las tradiciones y los que abordan temáticas más comprometidas. ¿Usted dónde se ubica?
-No sé, un tema se va presentando de acuerdo a lo que uno va viendo. Escribí un tema relacionado con las drogas porque viví una experiencia cercana sobre eso, de un ser querido, y la única manera que tengo para expresarlo es con folklore. Pero siempre hay cosas que me preocupan que me duelen, como el tema de la donación de órganos que también escribí sobre eso. Pero en este caso me salieron este tipo de canciones. Igual yo nunca dependí sólo de mis canciones, quiero ser un intérprete también. Por eso incluí temas de Omar Moreno Palacios, de Zitarrosa, de Atahualpa Yupanqui. Canto lo que quiero y lo que siento. Yo a Zitarrosa lo admiro mucho y de chico empecé cantando canciones de él, como Recordándote que está en este disco.

Tradición vs renovación

-¿Participa o prefiere mantenerse al margen de esta dicotomía que existe en el folklore actual entre renovadores/innovadores y clásicos/tradicionales?
-Creo que los renovadores no están hoy acá. Los renovadores fueron los Waldo de los Ríos, los Atahualpa Yupanqui o en su momento Antonio Tarragó Ros. Que haya gente joven no significa que se renueve el folklore. Que toques una batería, un bajo eléctrico o un piano eléctrico no te hace un renovador. Pasa más que nada por la honestidad, por el cariño y por el conocimiento con el que lo hacés. Hoy hay mucha tecnología y eso también está puesto en el folklore. Hoy el folklore se toca de otra manera, pero la chacarera y la zamba siguen siendo las mismas, lo que cambia es la instrumentación, pero nadie descubrió nada. Nadie se hace más o menos moderno por usar una guitarra enchufada. Yo ahora toco con bajo eléctrico y no por eso me siento un renovador, para nada.

-¿Considera que a partir de Soledad se dio un fenómeno de acercamiento de la juventud al folklore?, ¿O como dice una de sus chacareras el folklore se sigue viendo como “cosa de viejos”?
-Mucha gente de la que vive acá puede llegar a pensar eso. Pero cuando recorro la Argentina noto que hay muchísima gente joven siguiendo los festivales y a los cantores. Un festival de folklore en el interior mete más que uno de rock y eso que no es nada comercial y va sólo el que le gusta. No como en el rock por ejemplo que muchos chicos van porque les gusta un tema que le pasan todo el día por la radio. Van, escuchan 20 temas pero solo les gustan uno o dos. Nosotros no tenemos la posibilidad de esa difusión. La Sole fue un furor, incluso muy difícil para ella andar con ese peso encima, pero lo sobrellevó bastante bien. El folklore volvió a ser escuchado en los medios. Yo creo que sirvió mucho.

-¿Nunca sintió la tentación de, cómo hicieron algunos folkloristas, volcarse a otros géneros o estilos para vender más discos?
-No, a Soledad le pasó por la presión de la grabadora. A mi eso no me pasó, pero yo quiero ser folklorista. Ella igualmente está muy identificada con el folklore.

-¿Cómo ve al resto de los fenómenos más populares del folklore como Los Nocheros o el Chaqueño Palavecino?
-El Chaqueño es un tipo genuino por dónde lo mires, es gaucho gaucho y aparte es un gran amigo. Y lo demás bueno, cada uno hace lo que le parece.

-¿Se le pasaron las ganas de subirse a un escenario con pilchas gauchas?, ¿piensa que era para otra época?
-No, lo que pasó es que para mí el traje de gaucho es el traje de Los Chalchaleros. Cuando Los Chalchaleros se disolvieron, sentí que no tenía que usarlo más. Si Los Chalchaleros no cantaban más yo ese traje no lo podía usar más. No pasa porque reniegue de eso, al contrario. Pero no hace falta ni vestirse de gaucho ni ponerse un arito para hacer folklore. uno tiene que ser auténtico. A mí estéticamente me va esto, no me va otra cosa, pero sin desmerecer lo que no me va. El Chaqueño, por ejemplo, es un tipo auténtico, realmente es un folklorista desde el sombrero hasta el taco de la bota.

__________________________________________________________
El último Chalchalero

-¿Qué tiene usted de Los Chalchaleros y que tiene de Facundo Saravia?
-De Los Chalchaleros tengo las enseñanzas, el aprendizaje, el haber estado al lado de grandes en serio del folklore. De Facundo tengo mi propia personalidad, el poner todo lo que he mamado al servicio de mi presente. Tengo un sello chalchalero a la hora de cantar, algo que de vez en cuando me aparece y que espero que no desaparezca nunca. Pero tengo también un estilo propio, mis propias canciones y entonces hago una mezcla de aquello que aprendí con esto que soy. Hubiese sido más fácil para mí haber armado otros chalchaleros, pero me parece que tenía que cerrar esa historia y disfruto de lo que hago, amo lo que hago y vivo de lo que me gusta. Conocí lugares que si no fuera por la guitarra nunca hubiese conocido. Además, soy un tipo feliz porque no transé con nada, canto lo que me gusta y donde me gusta, y donde no me gusta no canto, no tengo representante. Me puedo equivocar o no, pero me gusta hacerlo así.

-¿Hay nostalgia de la época con Los Chalchaleros?
-Nostalgia no, recuerdos los mejores como haber cantado con el mejor conjunto folklórico de la Argentina. Muchos no se bancaron el éxito de la despedida y hablaron de lo larga que fue.

-¿Por qué cree que no se lo bancaron?
-Porque Los Chalchaleros nunca transaron con nadie, siempre hicieron lo que les parecía.