sábado, 23 de febrero de 2008

Qué vuelvan los lentos

A pesar del paso de “los asaltos” a la Creamfield, el clásico de bailar pegados aún sobrevive en el repertorio de algunos DJ pilarenses. Una receta efectiva para combatir el impersonal amor en los tiempos del msn.

por Aníbal Mon



En épocas de Creamfield, de bebidas energizantes con alcohol y de las “radios modernas” de Emmanuel Horvilleur, los ochentosos asaltos en el garage en los que las chicas llevaban comida y los varones las botellas de gaseosa son sólo un recuerdo para alimentar la nostalgia.
Pero más allá del reggaetón, de la cumbia y de los jóvenes sobreexitados que bailan hiperquinéticamente durante horas y horas al ritmo de la música electrónica, algunos disc jockey’s de Pilar se resisten a abandonar ese clásico motor para el amor que son los lentos, una especie en peligro de extinción que aún vive en la memoria de los treintañeros.
Cuántos de los que hoy celebran el Día de San Valentín se habrán enamorado balanceándose suavemente al compás de In my dreams, de La gloria del amor de Peter Cetera, o de El poder y la pasión de Phil Collins. Y cuántos de los adolescentes de hoy adherirían al eslogan de la campaña publicitaria de una conocida marca de snacks, que asegura que si volvieran los lentos todo sería más fácil a la hora de sellar el amor al menos con un beso. Los de más de 30 pueden dar fe de eso.
“A pesar de que en los boliches ya no se pasan lentos, yo sigo pasando porque si en una fiesta no hay lentos es como si faltara algo”, contó el mítico DJ Pocho, famoso por animar durante una década las noches del tradicional boliche pilarense Mediterráneo y de Cuernavaca en otra etapa.
Pocho Caballero, quien en la actualidad trabaja en el bar Terra de Capilla del Señor y en fiestas privadas, asegura que “la hora de los lentos es el momento de la noche que los jóvenes esperan para acercarse a la chica que les gusta”. Para algunas cosas el tiempo parece haberse detenido.

Remixados

Pero DJ Pocho no sólo reivindica a “los lentos” desempolvando algunos viejos discos de vinilo sino que les otorga un lugar destacado en la programación de la música. “Yo no hago como se hacía antes que dejaban los lentos para el final. Yo en vez de tirarlos a las 5 o 6 de la mañana los pongo a las 4 cuando la fiesta recién comienza y todavía nadie se fue”, destacó el disc jockey.
A los clásicos de los 80, Pocho les agrega una dosis de temas de intérpretes más actuales como Chayanne, Ricardo Arjona, Juan Gabriel o Axel; inclusive con algún toque de remix.
A pesar de las radios modernas; de esos raros peinados nuevos; y del amor en los tiempos de Speed, tan superficial como fugaz; “los lentos” sobreviven a los embates de la cultura del msn. “Cada vez que puedo voy a Moliere, en San Telmo, porque es uno de los pocos boliches donde antes de terminar pasan lentos”, dijo Karina, una nostálgica pilarense de 30 y pico.

lunes, 21 de mayo de 2007

Pilar, el principal reflejo del “Mundo Privado” de Patricia Rojas

La periodista escribió un libro sobre la percepción de los adolescentes del universo country. Asegura que el distrito es único en el planeta con relación al desarrollo y al estilo de vida que se generó en apenas una década.

por Aníbal Mon



De los marginales “Pibes del fondo” que le dieron nombre a su primer libro, la periodista Patricia Rojas pasó a indagar el “mundo privado” de los chicos del country como una forma de disipar sus propios prejuicios y los ajenos.
“La gente que no vive en un country y que nunca visitó uno tiene muchas ideas formadas. Por eso, creí que entrar por la mirada de los jóvenes era como una mirada menos prejuiciosa. Sentí que a estos lugares que a mí también me generaban prejuicios, si yo entraba por la mirada de ellos podía intentar algo desde otro lugar y no desde el mío”, le contó a El Diario durante una entrevista exclusiva la autora de, precisamente, Mundo Privado, su más reciente obra que acaba de ser editada.

-¿Qué es lo primero que se encontró al ingresar a este mundo privado?
-Empecé a ver que quienes elegían barrios privados no eran grupos de elite o tradicionales como los que se pueden encontrar en Tortugas o en Los Lagartos, sino que empiezan a ser una opción para gente que en vez de pagar un tres ambientes en Barrio Norte elige señar un terreno acá. Con los primeros que me contacto fue con unos papás que tienen tres hijos en Abril (Hudson) y que estaban como muy disconformes con esto de vivir ahí. Empecé a ver todas las estrategias de estos padres para que los chicos no sientan que esa era la realidad. Estos chicos, para no quedarse presos de esa única realidad, hacen el esfuerzo de ir tres veces por semana al Club Estudiantes de La Plata y juegan al fútbol con chicos de potrero; pero manifiestan un cansancio.

-¿Viven como un trauma los adolescentes este choque entre el country y la realidad externa?
-Lo que me sorprendió es que ellos con mucha más claridad que sus padres y con mucha más frescura lo viven como un trauma; señalan que los chicos de afuera son distintos. Pero también están los chicos muy adaptados que disfrutan de tener plata de estar en esos lugares que creen privilegiados. Además, me encontré con chicos que no encajan en los countries. Hablando con una madre me encontré también con el caso de su hijo que sufre ataques de pánico cada vez que se sube a un colectivo.

-¿La burbuja se revienta contra la realidad?
-Pero es una mirada perezosa decir está en una burbuja y listo. Casi todos los adolescentes están como en una burbuja porque están creando su mundo, pero el tema es ver qué pasa cuando ese mundo está tan pautado y cuando es tan distinto al afuera.

-Sin embargo estos mundos ideales que muchos fueron a buscar a los countries empiezan a contaminarse con cosas del afuera, como la inseguridad.
-Un chico de Highland me decía que ahí se escuchaban tiros cada dos por tres. Yo veía que los papás trataban de minimizar el tema o sostenían el argumento, que es cierto, que afuera hay más robos que adentro. En cambio los chicos te cuentan desde el primer robo hasta el último que hubo en su country, los tienen muy claros. Viven como puede vivir cualquier chico del Conurbano el tema de la inseguridad, lo viven como algo cotidiano. Lo que sí sentí en Pilar es como están más sensibles o se sienten más proclives a que algo les pueda pasar. Al haber más countries en Pilar ha habido más casos y también más espectaculares. Noto en los relatos más sensibles a los chicos de Pilar que por ejemplo a los de San Diego o en Abril. Lo que sí descubrí es que en todos los countries hubo robos y que no todos aparecieron en los diarios.
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"El 67% de la población que en este momento vive en este estilo de vida está en Pilar. La Capital Federal pierde un 10% de la población en el momento que Pilar crece. Me parece que Pilar en un lugar único que no existe en ningún lugar del mundo".

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-¿Se da de alguna manera el ocultamiento de algunas cosas que suceden en los countries con el fin de preservar el estatus social?
-Si, muchas veces los actos de vandalismo que cometen los chicos son minimizados con ese objetivo. Primero porque no los pueden multar; hay chicos que se jactan diciendo que les hicieron seis informes en una semana. Los chicos empiezan a percibir que eso límites en los que sus padres confiaban ya no los detienen. Porque muchos padres depositan los límites de sus hijos en las vallas y en los guardias. Y se empieza a ver que a los guardias no les hacen caso. Ante el tema del consumo de alcohol de los adolescentes, también se busca una solución por el lado de los guardias y debido a que en algunos barrios se establece que cuando llega un delivery de bebidas alcohólicas no pueda entregarse sino hay un mayor en la casa.

-¿Es un mundo de mucho materialismo o también prevalecen otros valores?
-Encontré materialismo pero también me encontré con otras cosas. Me encontré con chicos por ejemplo en Los Lagartos, muy distintos a mí y a como yo viví mi juventud, pero para los que era muy importante la lealtad, los amigos. Hay chicos que tienen valores, que están preocupados por la burbuja y por el lugar en el que están viviendo.

Caso único

-Tras haber recorrido todo el circuito country, ¿considera que Pilar es el epicentro de este mundo privado?
-Por los números sí. El 67% de la población que en este momento vive en este estilo de vida está en Pilar. La Capital Federal pierde un 10% de la población en el momento que Pilar crece. Me parece que Pilar en un lugar único que no existe en ningún lugar del mundo. He leído bibliografía de Brasil con el caso de Alphaville (San Pablo); yo pensaba que por ahí Alphaville se parecía a Pilar porque en cuanto a números y a cantidad de gente que vive es similar, pero es más comparable con Nordelta.

-¿Qué diferencia a Pilar?
-Como partido, como boom en cuanto a cantidad de superficie edificada y en cuanto a gente que se mueve y al tema de servicios; realmente no hay parámetros para comparar algo igual y que se haya dado en un lapso tan corto de tiempo. Porque en Estados Unidos hoy viven más de 8,5 millones de personas en urbanizaciones cerradas pero esto se empieza a dar desde principios de los 60. Y además en Estados Unidos este estilo de vida va con la idiosincrasia de ellos; acá nosotros vivíamos una realidad más europea.

-En las entrevistas con los adolescentes, ¿notó algún conflicto entre el pueblo y los countries, o el centro y el kilómetro 50?
-Lo primero que me sorprendió en la entrevista con Maylén (una chica del contry La Peregrina cuya historia aparece en el libro) es que ella no se sentía de los countries y contaba que compatibilizaba mejor con la gente del pueblo, pero me hablaba de la gente del pueblo como si fuera de otra raza. De hecho, fui con ella en colectivo hasta el pueblo y sentí esa actitud, percibí una manera de desenvolverse diferente. Tengo el recuerdo de caminar con ella por el country y de sentirse mirada, por esta cosa de pueblo chico que todo el mundo sabe quien sos, con quien andás y con quien estás de novia; y de ir por la ciudad mucho más relajada. La descripción de ella de tratar de atravesar la reja era como muy llamativa.

-¿Cómo ve el futuro de estos chicos que atraviesan su adolescencia en el country?
-Todo esto me lleva a pensar con qué espíritu van a crecer estos chicos pensando en un país, en la Argentina; porque la luz la pagan ellos, la recolección de basura también, etc. Hay una antropóloga que desde hace cuatro años está haciendo un trabajo en Nordelta para ver si es real esto que muestran las publicidades de que se fundan nuevas comunidades. ¿Es verdad que eso es una comunidad? Y no, si no te conocés con el de enfrente y si el club house no es un espacio común no es una comunidad; hay chicos que señalan que en el club house no se encuentran con nadie. Creo que los chicos son los principales críticos de estos lugares y que algo tiene que suceder: o llegan a un punto de quiebre en el que se van a la ciudad, o tienen trastornos. La realidad siempre se filtra, siempre hay alguna grieta. En algún momento te topás con la realidad.

-Hasta el la casa de Gran Hermano...
-(Risas) Sí, sí.

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¿Un modelo en extinción?

-Algunos vaticinan que el modelo country está en retracción. ¿Usted qué opina?
-Cuando veo a revistas como la Veintitrés que dicen que es un modelo que ya no va más me parece que es porque hay gente que se va, como habrá habido gente que se ha ido de Pilar a la Capital o al revés. Por ahí esto hace cinco años no se escuchaba porque tal vez había un acuerdo tácito de no criticar a esa comunidad que en algún punto era ideal. Me parece que el crimen de García Belsunce marcó definitivamente un antes y un después; no se puede volver a hablar de un country sin tenerlo en cuenta.

-Más allá de los descriptivo y de los relatos de los chicos, ¿cómo analiza usted personalmente este mundo viéndolo en perspectiva?
-Me lleva a pensar el tema de la privatización del espacio que ya casi triplica el espacio de la Capital de Federal y con lo que ha crecido durante el 2006 va a aumentar a más de tres veces. Me parece que vamos hacia un modelo como el de la ‘brecha urbana’ que marca Maristella Svampa en su último libro: cada vez más pobres más distanciados de los más ricos.


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No aptos para menores de 18

Patricia Rojas, autora del libro Mundo Privado, considera que el estilo de vida country no es compatible con las necesidades de los adolescentes.
“Los adultos que viven en los countries cada vez defienden más ese estilo de vida. Creo que cada vez hay una sensación más fuerte de que estos lugares no están pensados para adolescentes. Sí están pensados para parejas con hijos chicos o gente que ya está en el retiro y con hijos grandes”, opinó.
Sin embargo, la periodista sostiene que el modelo sigue en auge: “me parece que hay gente que sigue pensando que este mundo es ideal porque sale a la venta un barrio y se vende enseguida. Este estilo de vida creo que va muy bien con una Argentina desencantada con el Estado”.

miércoles, 25 de abril de 2007

Opinión: La deuda del turismo

por Aníbal Mon



Resulta paradójico. La puerta de ingreso a uno de los deltas más importantes del planeta, que es visitado permanentemente por miles de personas de todas partes del mundo, no cuenta en la actualidad con la infraestructura turística necesaria para dar servicios a los viajeros.
Es evidente que desde el gobierno municipal no fue prioritario, al menos hasta el momento, generar las condiciones propicias para fomentar una industria turística de proporciones, acorde con la maravilla natural única que cobija el distrito.
El esfuerzo público, sin embargo, sí estuvo enfocado, por ejemplo, a atraer inversiones privadas del rubro inmobiliario. Tigre, en la actualidad, es quizás el Partido mejor plantado de cara al futuro para continuar desarrollando, sobre bases sólidas, su progreso urbanístico de la mano de los countries y barrios privados que encuentran en la comuna un mercado atractivo y seguridad jurídica.
Pero los grandes municipios no se edifican sobre un único cimiento. El Delta debería ser para Tigre lo que para Puerto Iguazú son las Cataratas, un oasis que desborda actividad económica y bienestar para gran parte de sus habitantes.
Para eso no basta con la elogiable remodelación de la estación fluvial, con el embellecimiento del Paseo Victorica, con el casino, con un parque de diversiones, o con la creación de un museo de arte de características únicas en la provincia.
Se requiere además de inversiones hoteleras, gastronómicas y de servicios que generen en la ciudad la infraestructura necesaria para que Tigre deje de ser un destino de un día y se transforme en un centro turístico que compita a la par con otros de gran prestigio ganado a fuerza de bellezas naturales y planificación gubernamental.
Está claro que el rol del Estado no consiste en influir sobre empresas privadas para que coloquen sus capitales orientados a determinada actividad. Pero bien puede el gobierno municipal, frente a la oportunidad incomparable que le brinda la naturaleza, crear un marco adecuado para que el desembarco del primer hotel cinco estrellas del distrito no se trate de un caso aislado.

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Noticia de referencia

Un hotel cinco estrellas en Tigre

A través de un ambicioso proyecto de la cadena internacional Howard Johnson, en la tradicional Quinta Cobo -ubicada en la esquina de Lavalle y Avenida del Libertador- se replicará al mítico Tigre Hotel.
Es que en ese predio se instalará un alojamiento cinco estrellas que se caracterizará por tener la misma fachada que el recordado hospedaje demolido a principios de la década del 40 que, junto con el Tigre Club (actual Museo de Arte de Tigre), atrajo a lo largo de su historia a destacadas personalidades de la política y la cultura a nivel nacional e internacional.
Según informó un matutino económico, la empresa multinacional hotelera invertirá 15 millones de dólares en este emprendimiento, que estaría finalizado a mediados del año próximo. Tendrá la categoría Plaza, tal como denomina la firma inversora a sus alojamientos de mayor confort.
Frente al Río Tigre, y a metros de la Estación Fluvial, el hotel tendrá 120 habitaciones, un centro de convenciones, restaurantes de primer nivel y un spa. Estará destinado a los viajantes corporativos, que por cuestiones laborales concurren los días de semana a las importantes empresas radicadas en la zona, aunque también buscará atraer a los turistas internacionales que cada día se acercan en mayor número al Delta.

Los hijos del boom

Llegaron al distrito en los 90 para radicarse en los countries y barrios privados. Para ellos, Pilar se limita a la Panamericana y al kilómetro 50. Y se sienten invasores en el centro. La socióloga e investigadora Cecilia Arizaga habla de este fenómeno que es analizado en profundidad en su último libro.

por Aníbal Mon


El boom urbanístico que experimentó Pilar en los 90, con la proliferación de los barrios privados que atrajeron a miles de habitantes, generó también un fenómeno social.
Nuevos pilarenses recién llegados comenzaron a radicarse detrás de las barreras de las urbanizaciones cerradas y empezaron a hacer uso de una infraestructura comercial y de servicios especialmente preparada para ellos.
A partir de allí, aparecieron en escena en la ciudad dos estilos de vida paralelos que contrastaban por sus hábitos, costumbres y espacios. Y se presentaba un gran desafío: el de la integración.
El kilómetro 50 se convirtió en el epicentro “country”, mientras que los alrededores de la plaza 12 de Octubre continuaron siendo el territorio de los vecinos tradicionales.
La socióloga Cecilia Arizaga, docente e investigadora de la Universidad de Buenos Aires (UBA), se encargó de estudiar a fondo el nuevo estilo de vida que se gestó en los verdes oasis de los barrios privados, su interrelación con el afuera y las conductas, problemas y preocupaciones de “los hijos del boom”.
Los resultados de ese trabajo -a los que la profesional arribó mediante entrevistas a adultos, niños y adolescentes- formaron parte del libro “El mito de comunidad en la sociedad mundializada. Estilos de vida y nuevas clases medias en urbanizaciones cerradas” editado el año pasado.

-¿Por qué eligió Pilar para estudiar este fenómeno?
-Me parecía que en Pilar se daba muy bien esa tensión que es muy típica de este fenómeno, que es por un lado esta construcción de comunidad y por el otro en un espacio que constantemente está tratando de innovar geográficamente en pos de una cultura globalizada o mundializada como pueden ser todos esos nuevos espacios como el kilómetro 50 que en Pilar fue paradigmático. Y cómo esos nuevos espacios de entretenimiento se conectaban a manera de redes con los barrios cerrados y con los countries.

-¿Aparece el concepto de burbuja cuando de habla de la vida dentro de los barrios privados?
-Cuando yo trabajaba con los grandes, el tema de vivir encerrados y de este lugar común que es la burbuja aparecía muy solapado. En algunos casos, sobre todo el de los que habían tenido que hacer un gran esfuerzo para llegar adonde estaban, pensaban que irse a Pilar a un barrio cerrado era un signo de movilidad social importante en un momento en el que la movilidad social no era ascendente sino descendente. Por eso, para muchos el tema de la burbuja era visto positivamente, cosa que a mi me llamó mucho la atención. En otros casos, trataban de minimizar el tema de la burbuja.

-¿Y cómo lo veían los chicos?
-La preocupación de ellos era “vivimos en una burbuja” y las consecuencias que eso les traía en la vida cotidiana, que iban desde la dificultad de ir sacar una fotocopia para el colegio hasta que el fin de semana querían salir y dependían de la madre para que los lleve. Eso era sobre todo en los secundarios. En los universitarios, eso se trasladaba al tema de que tenían muchas menos competencias para la vida profesional que las que puede tener un chico que va a la misma universidad pero que vive en la ciudad. Había chicos que se estaban por recibir y nunca habían ido a dejar un currículum de trabajo. El grado de angustia que les generaba la situación de cambio al recibirse se exacerbaba por sentirse faltos de competencias.

-¿Para ellos Pilar es el barrio cerrado y el kilómetro 50?
-Exactamente, había una distinción en términos despectivos que se manifestaba en ‘ellos son el suburbio y nosotros la naturaleza’. Pero por otro lado hay algo que surgió en los chicos, sobre todo cuando le hicimos entrevistas a los alumnos de secundaria, que es que le preocupaba muchísimo la autonomía de movimiento, algo lógico en cualquier adolescente. Ellos, buscando estrategias para subsanar esta complicación, decían ‘si yo voy al kilómetro 50 me tienen que llevar mi mamá o mi papá’. La alternativa era tomarse un colectivo que le quedaba muy lejos para llegar al pueblo y tener su salida ahí.
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La preocupación de ellos era “vivimos en una burbuja” y las consecuencias que eso les traía en la vida cotidiana, que iban desde la dificultad de ir sacar una fotocopia para el colegio hasta que el fin de semana querían salir y dependían de la madre para que los lleve.
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-¿Y qué les pasaba cuando se encontraban con esa otra realidad?
-Les pasaba, según contaron, que en el pueblo eran vistos como los invasores del lugar. Lo que aparece muy fuertemente es una idea de invasión de territorio, típico de cuando uno conforma un espacio en términos de comunidades. Hay territorios que son de uno y territorios que son de otro; pasa lo mismo cuando uno estudia las villas.

-¿El kilómetro 50 es el territorio de ellos?
-El kilómetro 50 es el territorio de ellos, si va alguien del pueblo es alguien que está en otro espacio; y el territorio del pueblo es de los nacidos y criados. Entonces, ellos se daban cuenta de que tenían que tratar de dar los menores signos posibles para no ser identificados como los chicos del country: iban vestidos diferente y otras estrategia para no dar cuenta de que ellos se convertían en otros. En ese sentido, fue muy interesante para dar cuenta de cómo se extienden los espacios de nosotros y del otro fuera del country.

Integración

-¿Se abordó en las entrevistas el tema de la integración con “los de afuera”?
-Ellos los que decían es que si iban al pueblo lo que querían de alguna manera era compartir un espacio y lo que veían era que estaban siendo discriminados, con lo cual el tema de la integración yo no diría que sea una cosa muy buscada, me parece que es una cuestión instrumental al punto de pensar que tienen que ir al pueblo porque es donde pueden llegar solos y donde consiguen ciertas cosas que no hay en el kilómetro 50. Por otro lado, resulta bastante imposible la integración en los términos que se está dando la lógica. Cuando hay una lógica del nosotros y del otro, el espacio no es un espacio común; en ese sentido la integración es complicada.

-Por otro lado, también hay barreras geográficas y físicas para la integración.
-Sin dudas. El que no es del barrio cerrado y no tiene la posibilidad de moverse de manera independiente con un automóvil privado no puede ir tampoco tan fácilmente a Jumbo, por ejemplo, más allá de que hay barreras que son más psicológicas o sociológicas. En el supuesto de que se llegue, hay cierto modo de desplazamiento en el espacio que es totalmente diferente al que te propone el pueblo acorde a la ciudad tradicional que tiene la figura del peatón, de la vereda, del caminar, del sentarte. Vos recorrés el kilómetro 50 y no da para caminar por afuera porque no tiene veredas. La figura del peatón en el mismo barrio privado se reduce a salgo a caminar para hacer ejercicio.

-¿Y estos peatones de barrio privado como se desenvuelven en la ciudad?
-Hay una serie de imaginarios urbanos que son totalmente desplazados. Los chicos de la universidad, por ejemplo, lo primero que te dicen es que el viernes a la noche se van para la ciudad y vuelven el domingo a la noche porque el lunes tienen que ir de vuelta a la facultad. Ellos se van el fin de semana a la ciudad para adquirir competencias de peatón, de urbanista digamos. Eso es muy interesante porque hacen e proceso al revés. Uno piensa en country para quedarse tomando sol el fin de semana y ellos, por el contrario, se van a la ciudad.

-Los chicos de los barrios cerrados ven algunas de estas cosas con conflicto y otras positivamente.
-Tampoco es que ellos dicen somos los pobres chicos del country, los pobres chicos ricos; no es esa figura. Lo que hacen es un juego mucho más reflexivo que lo que aparecía en las entrevistas del adulto. Ellos hacen un juego de compensaciones. O sea, no está todo mal vivir en el country. Está muy bueno vivir al aire libre, está muy bueno tener amigos cerca, está muy bueno tener cerca la posibilidad de hacer deportes, pero ven también las contras. Y en cierta etapa de sus vidas, la verdad que las contras son jorobadas.

-¿Elegirían el country para criar a sus hijos?
-Lo que ellos dicen es que no saben si el día de mañana cuando tengan chicos no se van a ir a vivir a un country, pero aclaran que tal vez lo harían hasta cierta etapa. En ellos aparece mucho más claro algo que a los adultos les resulta mucho más complicado decir, aunque después en la realidad muchas veces lo tengan que reconocer, que es esa especie de techo de cristal que muchas veces tiene el country. Responde muchas veces a las posibilidades de un ciclo vital familiar determinado; una vez que los chicos buscan otras cosas o se van a vivir a la casa de la abuela, o se van todos para la ciudad de vuelta.

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El paradigma de la ciudad country

-¿Piensa que Pilar es el lugar más paradigmático de lo que sería este estilo de vida?
-Lo que tiene Pilar es que realmente en los 90 Pilar fue el boom. Pilar en el imaginario social aparece como el lugar country. Pilar es una zona de imaginario de los 90, de este proceso y de qué pasó con las clases medias que unas cayeron, otras se sostuvieron como pudieron y otras subieron. Entre estas que se sostuvieron como podían, hubo muchas que la forma que encontraron para sostenerse era esa, irse al barrio privado. Los que se fueron a country no fueron sólo los que se llenaron de plata; hubo mucha gente que se fue al barrio privado con mucho esfuerzo porque pensó que era la manera de sostenerse en su ubicación social.

-¿Y es también Pilar un paradigma de la polarización entre zonas de countries y grandes bolsones de pobreza?
-Eso es algo que es típico de cualquier lugar de barrios cerrados, a donde vayas ves eso. Pero Pilar es como ese lugar que cierra desde todos lados. Pero sobre todo por como se conformó urbanísticamente con el kilómetro 50 como una isla de esparcimiento para el tiempo libre y con las otras islas que son los barrios privados. Todo esto con las redes que son las autopistas y que conectan a estas islas con la ciudad global. En este sentido, creo que Pilar es paradigmático.

lunes, 23 de abril de 2007

Camilo Guevara: “El heredero del Che”

Es el primer hijo varón del médico rosarino que se convirtió en leyenda mundial por su lucha contra el imperialismo. Su padre murió cuando él tenía 5 años. Cree que los piqueteros y algunos gobiernos latinoamericanos pueden encarnar la revolución de estos tiempos.

por Aníbal Mon


Cuando el Che fue fusilado por militares bolivianos que se oponían al mito revolucionario en 1967, Camilo tenía apenas 5 años. Pasaron 38 años desde aquel día y, hoy, el primer hijo varón de Ernesto Che Guevara se encuentra en la Argentina tras las huellas de su padre, tratando de recabar datos sobre la vida de quien basó su lucha y hasta murió para oponerse a lo que consideraba la injusticia del imperialismo norteamericano. Durante su visita al país, Camilo Guevara accedió a esta entrevista exclusiva en un country de la Zona Norte.
La información que logre recopilar será llevada a Cuba, su lugar de residencia, para nutrir los archivos del Centro de Estudios Che Guevara que él mismo dirige en la isla.
Camilo fuma habanos y tiene un inconfundible acento cubano. Habla con orgullo de la obra del Che, pero lleva con cierta incomodidad el hecho de cargar sobre sus espaldas con el peso de una leyenda eternizada, a lo largo y a lo ancho del planeta, en películas, libros, remeras, tatuajes, banderas, y en una infinidad de canciones.
Además, el heredero del médico rosarino que abandonó su tierra natal para librar la revolución que le costó la vida a los 39 años, luce el nombre de quien fuera el entrañable amigo de su padre y el fiel compañero de mil batallas junto al ejército rebelde que conducía el líder cubano Fidel Castro: Camilo Cienfuegos.

-¿Le queda algún recuerdo de la infancia junto a su padre?
-No, todo es muy confuso. Una vivencia clara no tengo. A veces cuando me levanto no sé si las cosas que recuerdo son parte de un sueño o de algo real. No hablo de esas cosas porque no me gusta mentir, cuando no es necesario al menos (risas).

-¿Cuál cree que es en la actualidad el estado de salud del imperialismo contra el que el Che basó su lucha?
-Hace mucho tiempo que está herido de muerte. A veces toma un respiro, pero creo que es imposible de evitar que en algún momento se caiga. No sé si de forma natural o por la fuerza de la oposición que tiene; supongo que va a ser algo inevitable. En estos momentos en América Latina hay otro gusto, otro sabor. Hay fuerzas que llegan a la dirección de los países para retomar las riendas; después habrá que ver cuál es el camino que deciden seguir más adelante, pero será diferente. Esto para nuestro pueblo es muy importante, es un primer paso.

-¿Está al tanto de la realidad de la Argentina?
-Por supuesto, la Argentina es un país importantísimo de América Latina.

-¿Cree que el presidente Kirchner (Néstor) está dentro de estos nuevos aires que recién mencionaba?
-Ustedes conocen mejor que yo lo que sucede en la Argentina. Lo que sí queda claro que los argentinos de alguna forma están decidiendo quién debe estar al frente del país, y eso es muy importante. Yo lo que quisiera es que la Argentina saliera adelante y que todos tuvieran la posibilidad de acceder a las inmensas riquezas y posibilidades de este país.

-¿Cree igual que su padre que al imperialismo se lo combate con las armas?
-El Che no dijo que solo se lo combatía por las armas. Dijo que había muchas formas de combatirlo pero que veía muy difícil que en América Latina pudiera ser de otra forma. Eso creo que de alguna manera ha estado presente en la realidad de Latinoamérica; los movimientos que de alguna forma tuvieron una propuesta progresista en nuestro continente fracasaron porque el imperio los aplastó de forma violenta. Después también lo hicieron de otras maneras más sutiles. En la actualidad, en América Latina hay un proceso diferente. Creo que si hay una oposición seria al imperialismo, una oposición que no cambie de color, y si las presiones no son más fuertes, en algún momento habrá una lucha violenta. Espero que me equivoque.

-Si tuviera la posibilidad de estar frente al Che, ¿qué le diría con respecto a su lucha?
-Siempre hay muchas cosas en las que uno, como hijo espiritual más que como hijo biológico, se puede enfrentar con sus padres espirituales. Se pueden debatir cosas y plantearle por ejemplo: ¿estabas o no equivocado?, o decir: qué razón tenías. En cada momento que va pasando, yo le veo más razón al Che, le veo más sabiduría, lo comprendo más, y siento todo el orgullo del mundo.

La Revolución actual

-¿Cuál cree que es el modelo de revolución siglo XXI?
-La revolución no es el medio por el cual llegas a ella, la revolución es el cambio el cambio al cual se llega, sin importar el camino que tomes.

-¿Considera entonces que la revolución la están librando algunos gobiernos latinoamericanos que están yendo a contramano de las recetas neoliberales?
-Hay muy buena cara en los acontecimientos que están sucediendo. Pero yo tampoco soy adivino para saber qué va a pasar más adelante. Siempre se tiene un comienzo y después se ve si se sigue respetando la misma dirección y si las metas que se soñaron o se planificaron previamente se mantienen.

-El reclamo genuino del movimiento piquetero en la Argentina, ¿puede considerarse como un modo de revolución aplicado a estos tiempos?
-Creo que todo tipo de lucha o de enfrentamiento contra las cosas que están mal hechas pueden ser útiles en muchos casos. Y la suma de muchos factores pueden producir un cambio en un momento determinado.

Cuba desde adentro

-¿Cómo se ve la actualidad cubana desde adentro?
-Yo soy muy optimista. Primero, lo fundamental es que hemos resistido mucho tiempo la fuerza del imperio, eso nos da un voto de confianza. Y para nosotros los cubanos que vivimos dentro del país y hemos pasado todos los momentos difíciles, la impresión es de que en este momento estamos en condiciones de retomar una serie de proyectos que tuvimos que dejar de lado por entrar en una crisis profunda causada por la presión del bloqueo y por las agresiones que recibíamos cada vez mayores. Al haber resistido, entramos en una nueva etapa. En este momento, hay una relación a toda voz con los hermanos venezolanos y con países que nos pueden aportar cosas para compensar lo que nos falta e intercambiarlas por profesionales, recursos humanos y recursos naturales de gran importancia.

-¿No cree que los grandes emblemas de la sociedad de consumo o del capitalismo pueden seducir al pueblo cubano y poner en riesgo la continuidad del modelo en la era pos castrista?
-La Coca Cola en Cuba existe, y el deseo del imperio de subyugarnos existe incluso desde antes de que existiera Fidel. Yo no soy adivino, no sé lo que puede pasar, pero soy optimista.

-O sea que considera que el régimen castrista se extenderá más allá de Fidel.
-Yo no lo considero un régimen, lo considero un proyecto social que ha resuelto muchísimos problemas en Cuba y que ha tratado de sobrevivir ante el gran dinosaurio que es el imperio. Mientras tanto, en el mundo el 20% vive más o menos bien y 80% restante es pobre; así no puede diseñarse el mundo. Estamos viendo los resultados que son claros y evidentes en todas partes, el mundo se está cayendo a pedazos, o al menos eso es lo que dicen los científicos que elaboran toda una serie de teorías caóticas.


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Un Dios pagano

-¿Qué siente el hijo del Che Guevara al ver que su padre se transformó en una leyenda, y en una parte de la historia universal eternizada en películas, en libros, en remeras, en banderas, en tatuajes, en canciones...?
-Explicarte los sentimientos es muy difícil, los poetas a veces lo logran. A mí personalmente no me gusta sobre todo el hecho de que la gente muchas veces olvida quien fue esa persona que lleva en el cuerpo. Se puede estar de acuerdo o no con el Che, pero asume a ese Che, al que fue. Muchas veces estas cosas se convierten en símbolos fríos que les sirven más al poderoso que al humilde.

-Entonces, ¿cómo debe recordarse al Che?
-El Che es un hombre de estos tiempos, un hombre del que su historia puede ser entendida, leída, comprendida; porque en los problemas que sucedieron, y por los cuales él luchó, combatió e incluso murió, todavía existen. Entonces, lo mejor que se puede hacer por el Che es pensar; llevarlo en el corazón si tu quieres, pero con acciones concretas. En vez de llevarlo en el pecho, llévalo en el corazón. Léelo, confronta y polemiza si tu quieres con él, y así te puedes acercar al Che, no se trata de ponerse una camiseta. Se trata de que la gente lo busque en su obra y, sobre esa base, si tú después quieres seguir con tu remerita o con tus cosas, no hay ningún problema. Pero el Che no es un ídolo del rock, es el hombre que dio su vida porque creía que había que combatir contra la injusticia, aquel que creía que había que cambiar el mundo.

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Carta de un revolucionario a sus hijos

Queridos Hildita, Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto: *

Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no esté entre ustedes. Casi no se acordarán de mí y los más chiquitos no recordarán nada.
Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro ha sido leal a sus convicciones.
Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada.
Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.
Hasta siempre hijitos, espero verlos todavía. Un beso grandote y un abrazo de

Papá

*Carta escrita por Ernesto Che Guevara a sus hijos antes de ser fusilado por militares bolivianos que se oponían a su lucha.

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Qué opina de...

George Bush: “Es una pena que pueda existir gente así estando al frente de países como Estados Unidos. Tiene una responsabilidad tremenda porque dirige un país importante y con una historia interesante. Pero de un Lincoln o un Washington a un Bush hay una gran diferencia”.

Fidel Castro:
“Es una necesidad para Cuba, una gran necesidad histórica que va a prevalecer para siempre”.

Osama Ben Laden: “Alguien que fue fabricado por Estados Unidos. Yo no comprendo ese tipo de lucha contra el imperialismo, ni siquiera sé si esa lucha es tal”.

Ernesto Che Guevara: “Hasta la victoria siempre”.

“Estamos en una época donde todo es marketing”

El músico popular argentino Raúl Carnota asegura que le encantaría ser masivo pero que no está dispuesto a sacrificar su proyecto. Reivindica por su autenticidad al fenómeno del Chaqueño Palavecino.

Aníbal Mon


Bruselas o Don Torcuato, da igual. Raúl Carnota se ensimisma guitarra adentro y empieza descargar voces y acordes que suenan exquisitos al oído. Ese momento mágico y cautivante solo se quiebra con el reconocimiento de los aplausos al término de cada canción.
El cantante, compositor, guitarrista y percusionista inició hace un año la presentación de su último disco “Espejos” que lo llevó a realizar, durante el 2005, una gira de 2 meses y 25 presentaciones en 5 países europeos; y a recorrer casi toda la Argentina.
“La idea fue hacer un disco con dos versiones de un mismo tema, pero como dicen algunos no es lo mismo soplar que hacer botella. Como idea estaba buena, era muy original, pero cuando fui a hacerla no fue tan sencillo como parecía”, se sinceró Carnota, quien a lo largo de su extensa trayectoria acompañó como músico a artistas del tenor de Armando Tejada Gómez, Susana Rinaldi, Horacio Salgan, Hamlet Lima Quintana y Adolfo Ábalos, entre otros consagrados.
Además, obras de Raúl Carnota, como la zamba Grito Santiagueño o la chacarera Salamanqueando pa’ mi, fueron transformadas en clásicos del folclore nacional por la inconfundible voz de Mercedes Sosa.

-Algunos críticos le definen como folclorista y otros dudan en catalogarlo como un folclorista convencional. ¿Usted cómo se define?
-Sería más certero decir que yo soy un músico argentino porque, eso sí, nunca toqué otra cosa que no sea música argentina. Hago no solo música del norte sino música del litoral, vidalitas, tangos, de todo un poco.

-El hecho de haber acompañado a grandes poetas y músicos populares, como Hamlet Lima Quintana o Armando Tejada Gómez, ¿lo marcó profesionalmente al lo largo de su carrera?
-Y siempre algo entra, alguna bala entra. Yo era muy jovencito y estaba deslumbrado por ellos. Me la pasaba escuchando, yo cerraba la boca y escuchaba. Tuve la suerte de estar en una discusión sobre la Biblia, que nunca me olvidaré, entre Armando Tejada Gómez, Hamlet Lima Quintana y Ariel Petrocceli. Ninguno de los tres eran fervientes católicos, pero hablaban con fundamentos, se conocían la Biblia de arriba abajo y de abajo hacia arriba. Y esas cosas no se borran porque es gente muy especial. Yo no sé si muchos católicos de los que van a la iglesia conocen la Biblia como estos tipos.

-Y musicalmente, ¿lo marcaron?
-Y mirá, yo en ese tiempo me ajustaba a lo que me pedían. Yo, por otro lado, fui de la generación del rock and roll; aprendí a tocar la guitarra con los Beatles y Los Chalchaleros. Aprendimos de esa manera y después fuimos descubriendo la bossa nova, el jazz y otras músicas. Todo eso te va enriqueciendo.

Entre la tradición y la vanguardia

-Su estilo tan particular de tocar chacareras con un compás de más, ¿tiene origen en esa base?
-Yo aprendí tocando chacareras con el bombo con Adolfo Ábalos, trabajaba como músico de él. Era un maestro, con él aprendí un montón de cosas de la música argentina con Adolfo. Y tuve la suerte de estar en los años 70 cerca de Horacio Salgan, del “Mono” Villegas, y yo era muy pibe, estaba con ellos y no lo podía creer.

-¿Se podría decir que de Adolfo Ábalos mamó la parte más tradicional del folclore a la que después le adosó el resto?
-Y sí, lo que pasa es que nadie es vanguardista, ni nada. Sino que cada músico es una entidad. Hay gente que tiene capacidad de inventar y otros que no quieren inventar nada, y está bien tanto unos como otros.

-¿Piensa que a algunos le pueden molestar las innovaciones que usted hizo en el folclore?
-No es que les puede, les molestó a un montón. Eso siempre ocurre, a principios de siglo destruían teatros, rompían todo. Mientras toqué con otros, hice lo que me decían; ahora, cuando toqué como yo, ahí me rechazaron.

-¿Cree que si hubiese tomado el otro camino, el de tomar lo tradicional sin hacer innovaciones, tendría un público más popular y masivo?
-A mi me encanta la masividad, me encantaría ser masivo, pero no estoy dispuesto a sacrificar en lo más mínimo mi proyecto. Es importante hacer honestamente lo que uno hace. Estamos en una época donde todo es marketing, para cualquier cosa se hace un sondeo de opinión. Antes, en los 70, los políticos hacían propaganda y sus campañas políticas con los militantes. Ahora, las hacen con tipos que se dedican a la publicidad, cambió todo. Antes había una línea directa entre la gente y los candidatos; ahora los peinan, les sacan un diente...

Respeto por el Chaqueño

-¿Se siente de alguna manera en las antípodas de, por ejemplo, el Chaqueño Palavecino, el producto folclórico más masivo y popular de la actualidad?
-En realidad, el Chaqueño debe ser uno de los tipos más auténticos que andan tocando. Porque yo conozco la zona de donde es él y así cantan y hacen eso que hace él. Creo que el Chaqueño tiene un carisma especial que arrastra gente y la estructura marketinera se colgó de él, pero él mantiene su esencia. Uno hace eso desde el corazón y yo también hago lo que hago desde el corazón. Yo lo respeto mucho, en general respeto mucho a todos. Con el único que soy sumamente duro es conmigo. No opino sobre las estéticas de los otros porque hay tantas estéticas como artistas.

-¿Tiene algún referente musical que lo conmueva o que lo haya influenciado especialmente?
-Muchos, yo soy un tipo absolutamente influenciable (risas). Acá hubo un músico maravilloso que ahora nadie lo nombra, Hugo Díaz, que compuso una música que no tenía fronteras. En una época, los músicos que venían a Buenos Aires a tocar pedían que Hugo Díaz les hiciera la introducción con la armónica. Era santiagueño y monoaural, escuchaba de un solo oído. Era una cosa impresionante.

-¿Qué música escucha en sus ratos de ocio?
-De todo menos mis discos. A mis discos no los escucho nunca más que cuando los hago. Un disco es lo que tocás ese día cuando lo grabaste y no se vuelve a repetir nunca más. Cuando toco sólo es como que voy improvisando y jugando conmigo mismo porque me divierte y me ayuda a mantenerme despierto y atento. Yo mismo me voy sorprendiendo con cosas que hago. Hay un tema que dice que cuando un negro baila, en lugar de ir hacia fuera va hacia adentro de él, y esa es la verdad, los negros bailan para adentro, bailan para ellos y solo están conectados a la música. Y a mí me pasa lo mismo, cuando yo toco me voy para adentro y salgo recién cuando terminé.

-A la hora de componer, ¿prefiere enfocarse en paisajes, en vivencias personales, o en qué?
-Un solo tema en mi vida compuse sobre un paisaje, después nunca más. Para mí, el mejor paisaje de cualquier parte, y el inagotable, es la gente. Vos te podés ir al lugar más bello, una montaña con una cascada y no sé qué cosa, y está bueno; pero lo que es dinámico es el ser humano. El árbol y la piedra van a quedar ahí, la cascada no se va a mover de lugar, pero el ser humano puede estar triste, puede estar alegre, puede reír y puede llorar.


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Buenos Aires, su lugar en el mundo

-Usted vivió en Buenos Aires, Mar del Plata, en Córdoba y en California. De todos esos lugares, ¿con cuál se queda?
-Me quedo con la Argentina, la vivo recorriendo. Pese a todo lo mal que hablan los porteños de Buenos Aires, yo soy feliz en Buenos Aires. Me molestan los embotellamientos y ese tipo de cosas, pero es una ciudad maravillosa y los tipos que han viajado corroboran esto que yo te digo. No hay otra ciudad como esta. Ni París, ni Nueva York tienen la oferta cultural que tiene Buenos Aires, y no te lo digo de chauvinismo. Desde teatro del que se te ocurra, presentaciones de libros, recitales, hay 500 bandas de rock en Buenos Aires y el Gran Buenos Aires con códigos propios. Yo vivo en San Telmo y extraño a Buenos Aires cuando estoy lejos.

-¿Cómo reciben su música en el exterior cuando viaja a tocar?
-Muy bien, porque el idioma que se utiliza es la música, no hay estereotipo, es un idioma universal. En Europa eso vale mucho. Ahora, en Estados Unidos si la gente no entiende lo que vos estás diciendo, se raya, quiere saber lo que vos decís. En un lugar que se llama La Tentación, en Bruselas, nos cruzamos con el Chango Spaziuk en una gira y tocamos con una semana de diferencia, y a él le pasa lo mismo porque él no habla, se sube, toca chamamé y lo reciben maravillosamente
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Claudio Sosa: Un tucumano suelto en Pilar

El cantautor folclórico es sobrino de Mercedes Sosa. Asegura que en la ciudad encontró tranquilidad para componer. Y para montar su emprendimiento cultural y gastronómico que choca contra barreras burocráticas.

por Aníbal Mon



“La Tucumanita”, señala un cartel de madera ubicado sobre una de las pocas fachadas coloniales que se conservan en el centro de Pilar. Al entrar por una antigua puerta de vidrio y madera, da la sensación de haber ingresado al túnel del tiempo.
Unas especie ventanitas abiertas entre la pintura y el revoque de la paredes permiten apreciar los ladrillos centenarios que constituyen aquella vieja casona construida allá por 1860, cuando la ciudad no imaginaba su actual fisonomía de countries, torres y shoppings.
Por el piso de esa casa, hoy recubierto con baldosas, caminó el legendario militar pilarense, Víctor Vergani -que prestó servicio en la Aviación del Ejército-, cuando la vivienda le pertenecía a su familia. En la actualidad, la calle que pasa por el frente de la reciclada vivienda lleva su nombre.
Ciento y pico de años después, otra historia se escribe entre esas paredes. Un hogar a leña se sumó al rústico paisaje, y mesas, sillas y hasta una guitarra estratégicamente colocada en un rincón son claras señales que hablan de los nuevos habitantes de aquel espacio.
Claudio Sosa es tucumano y es sobrino de una de las tucumanas más famosas, respetadas y reconocidas: Mercedes Sosa, o simplemente “la Mecha”, como él la llama.
Pero además, es músico, cantante y compositor folclórico, y uno de los referentes de la renovación del género liderada, si de popularidad se trata, por los santiagueños Raly Barrionuevo y el Dúo Coplanacu, o por el dúo mendocino apadrinado por Gustavo Santaolalla: Orozco-Barrientos. Durante el verano, Claudio acompañó sobre el escenario a su tía en festivales y giras, como en tantas otras ocasiones.
Hace poco más de un mes, Sosa montó en Pilar un espacio donde se respira cultura, historia y aromas del norte argentino; y se disfrutan también sabores característicos de esa región del país. Locro, empanadas, tamales y humitas son preparadas artesanalmente, en el momento y sin conservantes, aclara el músico, tal como sucede en los dos locales de La Tucumanita en Buenos Aires, por donde pasan frecuentemente figuras como su tía Mercedes o Mirtha Legrand.
Pero Sosa le cuenta a El Diario, con su tono pausado e inconfundible acento provinciano, que tiene un objetivo más ambicioso y pretende que la centenaria casona, que habitaron los Vergani y los abuelos de su actual esposa pilarense, no sea únicamente un local gastronómico sino que se transforme en un espacio cultural destinado a darle lugar y difusión a las nuevas expresiones artísticas.

Trabas a la cultura

Sin embargo, ese objetivo choca contra algunas barreras burocráticas.
“Quisimos traer espectáculos de nivel pero encontramos muchos obstáculos. En Buenos Aires, cuando yo me encargaba de la dirección artística de la Peña del Colorado, no era así. Estaba reconocido que era una actividad en fomento de la cultura y todo se hacía más fácil. Acá lo que tenemos es un proyecto cultural, no es que queremos hacer un espectáculo para traer mucha gente, vender empanadas y llenarnos de plata”, expresó el tucumano que acaba de ser papá y que desde hace más de un año reside en el barrio Pellegrini III.

-¿Piensa que en Pilar no hay suficiente conciencia para fomentar la cultura?
-Puede ser, pero es algo que pasa en muchos lados. Se busca más hacer un espectáculo que convoque a 10 mil personas de una sola vez que fomentar proyectos culturales que perduren en el tiempo como éste. Acá nos quieren cobrar para traer un artista un derecho de espectáculo, un plus por cada mesa y hasta nos obligan a contratar un servicio médico, y la verdad que así el costo es muy alto y te obliga a cobrar una entrada de 12 pesos; esa no es nuestra idea. La idea es traer muestras de fotos, artesanías, exposiciones de arte, teatro. No puede ser que esta casa no esté protegida de alguna manera; es un monumento histórico valiosísimo.

-¿Se busca cantidad en vez de calidad?
-Los planes culturales que hay son para atraer mucha gente. Salvo un par de encuentros que se hacen en Buenos Aires, el resto son recitales para 100 mil personas, que no está mal, pero si en esos espectáculos hubiera lugar para que antes de ese artista que convoca 100 mil personas actúen 10 artistas nuevos sería mejor. Así, esa multitud descubriría nuevos músicos. Pero bueno, los tiempos culturales están regidos por la política y obviamente que vale mucho más atraer una gran cantidad de personas.

-¿Qué diferencias concretas encuentra con relación a Buenos Aires?
-Acá, la Municipalidad me cobra un derecho por espectáculo más un plus por mesa. En Buenos Aires no hay un plus, al contrario, nos ponían un artista para apoyar a la peña, nos mandaban gente y nos ponían en las guías culturales y de turismo. Porque siempre un lugar cultural que se abre es un espacio nuevo.
Yo hice la habilitación y todo como lo tengo que hacer, pero espectáculos no puedo traer. Mucha gente que viene me dice: “esto si estuviera en Capital sería...”. Pero no, está acá. Es un lugar muy lindo, muy cálido y se pueden hacer muchísimas cosas porque las hemos hecho en espacios más chicos que éste.

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Tranquilidad, como en Monteros

-Aparte de a su esposa, ¿qué encontró en Pilar?
-Dicen que Dios atiende en Buenos Aires, pero yo digo que no atiende tan bien. Se puede construir algo desde otro lado y yo acá en Pilar encontré más tranquilidad para componer. Es más parecido al ritmo de Monteros (Tucumán), de dónde yo soy.

-¿Cómo marcha su carrera artística?
-Fui papá por primera vez e inicié el proyecto de La Tucumanita así que me tomé dos meses de licencia, pero me están esperando para entrar a estudio para grabar mi sexto disco con un sello de La Plata. Va a incluir temas propios y de otros autores. Estará inclinado a un folclore latinoamericano con chacareras, zambas y algún huayno también, entre otras cosas.

-¿Le pesa el apellido Sosa?
-No, para nada. Creo que la carrera se construye con mucho trabajo y que es independiente del antecedente de la “Mecha” (Mercedes Sosa). Pero por supuesto que es muy lindo recoger el cariño y el afecto que la gente le transmite a mi tía a través mío en distintos lugares recónditos del interior donde por ahí ella no puede llegar.