por Aníbal Mon

De los marginales “Pibes del fondo” que le dieron nombre a su primer libro, la periodista Patricia Rojas pasó a indagar el “mundo privado” de los chicos del country como una forma de disipar sus propios prejuicios y los ajenos.
“La gente que no vive en un country y que nunca visitó uno tiene muchas ideas formadas. Por eso, creí que entrar por la mirada de los jóvenes era como una mirada menos prejuiciosa. Sentí que a estos lugares que a mí también me generaban prejuicios, si yo entraba por la mirada de ellos podía intentar algo desde otro lugar y no desde el mío”, le contó a El Diario durante una entrevista exclusiva la autora de, precisamente, Mundo Privado, su más reciente obra que acaba de ser editada.
-¿Qué es lo primero que se encontró al ingresar a este mundo privado?
-Empecé a ver que quienes elegían barrios privados no eran grupos de elite o tradicionales como los que se pueden encontrar en Tortugas o en Los Lagartos, sino que empiezan a ser una opción para gente que en vez de pagar un tres ambientes en Barrio Norte elige señar un terreno acá. Con los primeros que me contacto fue con unos papás que tienen tres hijos en Abril (Hudson) y que estaban como muy disconformes con esto de vivir ahí. Empecé a ver todas las estrategias de estos padres para que los chicos no sientan que esa era la realidad. Estos chicos, para no quedarse presos de esa única realidad, hacen el esfuerzo de ir tres veces por semana al Club Estudiantes de La Plata y juegan al fútbol con chicos de potrero; pero manifiestan un cansancio.
-¿Viven como un trauma los adolescentes este choque entre el country y la realidad externa?
-Lo que me sorprendió es que ellos con mucha más claridad que sus padres y con mucha más frescura lo viven como un trauma; señalan que los chicos de afuera son distintos. Pero también están los chicos muy adaptados que disfrutan de tener plata de estar en esos lugares que creen privilegiados. Además, me encontré con chicos que no encajan en los countries. Hablando con una madre me encontré también con el caso de su hijo que sufre ataques de pánico cada vez que se sube a un colectivo.
-¿La burbuja se revienta contra la realidad?
-Pero es una mirada perezosa decir está en una burbuja y listo. Casi todos los adolescentes están como en una burbuja porque están creando su mundo, pero el tema es ver qué pasa cuando ese mundo está tan pautado y cuando es tan distinto al afuera.
-Sin embargo estos mundos ideales que muchos fueron a buscar a los countries empiezan a contaminarse con cosas del afuera, como la inseguridad.
-Un chico de Highland me decía que ahí se escuchaban tiros cada dos por tres. Yo veía que los papás trataban de minimizar el tema o sostenían el argumento, que es cierto, que afuera hay más robos que adentro. En cambio los chicos te cuentan desde el primer robo hasta el último que hubo en su country, los tienen muy claros. Viven como puede vivir cualquier chico del Conurbano el tema de la inseguridad, lo viven como algo cotidiano. Lo que sí sentí en Pilar es como están más sensibles o se sienten más proclives a que algo les pueda pasar. Al haber más countries en Pilar ha habido más casos y también más espectaculares. Noto en los relatos más sensibles a los chicos de Pilar que por ejemplo a los de San Diego o en Abril. Lo que sí descubrí es que en todos los countries hubo robos y que no todos aparecieron en los diarios.
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"El 67% de la población que en este momento vive en este estilo de vida está en Pilar. La Capital Federal pierde un 10% de la población en el momento que Pilar crece. Me parece que Pilar en un lugar único que no existe en ningún lugar del mundo".
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-¿Se da de alguna manera el ocultamiento de algunas cosas que suceden en los countries con el fin de preservar el estatus social?
-Si, muchas veces los actos de vandalismo que cometen los chicos son minimizados con ese objetivo. Primero porque no los pueden multar; hay chicos que se jactan diciendo que les hicieron seis informes en una semana. Los chicos empiezan a percibir que eso límites en los que sus padres confiaban ya no los detienen. Porque muchos padres depositan los límites de sus hijos en las vallas y en los guardias. Y se empieza a ver que a los guardias no les hacen caso. Ante el tema del consumo de alcohol de los adolescentes, también se busca una solución por el lado de los guardias y debido a que en algunos barrios se establece que cuando llega un delivery de bebidas alcohólicas no pueda entregarse sino hay un mayor en la casa.
-¿Es un mundo de mucho materialismo o también prevalecen otros valores?
-Encontré materialismo pero también me encontré con otras cosas. Me encontré con chicos por ejemplo en Los Lagartos, muy distintos a mí y a como yo viví mi juventud, pero para los que era muy importante la lealtad, los amigos. Hay chicos que tienen valores, que están preocupados por la burbuja y por el lugar en el que están viviendo.
Caso único
-Tras haber recorrido todo el circuito country, ¿considera que Pilar es el epicentro de este mundo privado?
-Por los números sí. El 67% de la población que en este momento vive en este estilo de vida está en Pilar. La Capital Federal pierde un 10% de la población en el momento que Pilar crece. Me parece que Pilar en un lugar único que no existe en ningún lugar del mundo. He leído bibliografía de Brasil con el caso de Alphaville (San Pablo); yo pensaba que por ahí Alphaville se parecía a Pilar porque en cuanto a números y a cantidad de gente que vive es similar, pero es más comparable con Nordelta.
-¿Qué diferencia a Pilar?
-Como partido, como boom en cuanto a cantidad de superficie edificada y en cuanto a gente que se mueve y al tema de servicios; realmente no hay parámetros para comparar algo igual y que se haya dado en un lapso tan corto de tiempo. Porque en Estados Unidos hoy viven más de 8,5 millones de personas en urbanizaciones cerradas pero esto se empieza a dar desde principios de los 60. Y además en Estados Unidos este estilo de vida va con la idiosincrasia de ellos; acá nosotros vivíamos una realidad más europea.
-En las entrevistas con los adolescentes, ¿notó algún conflicto entre el pueblo y los countries, o el centro y el kilómetro 50?
-Lo primero que me sorprendió en la entrevista con Maylén (una chica del contry La Peregrina cuya historia aparece en el libro) es que ella no se sentía de los countries y contaba que compatibilizaba mejor con la gente del pueblo, pero me hablaba de la gente del pueblo como si fuera de otra raza. De hecho, fui con ella en colectivo hasta el pueblo y sentí esa actitud, percibí una manera de desenvolverse diferente. Tengo el recuerdo de caminar con ella por el country y de sentirse mirada, por esta cosa de pueblo chico que todo el mundo sabe quien sos, con quien andás y con quien estás de novia; y de ir por la ciudad mucho más relajada. La descripción de ella de tratar de atravesar la reja era como muy llamativa.
-¿Cómo ve el futuro de estos chicos que atraviesan su adolescencia en el country?
-Todo esto me lleva a pensar con qué espíritu van a crecer estos chicos pensando en un país, en la Argentina; porque la luz la pagan ellos, la recolección de basura también, etc. Hay una antropóloga que desde hace cuatro años está haciendo un trabajo en Nordelta para ver si es real esto que muestran las publicidades de que se fundan nuevas comunidades. ¿Es verdad que eso es una comunidad? Y no, si no te conocés con el de enfrente y si el club house no es un espacio común no es una comunidad; hay chicos que señalan que en el club house no se encuentran con nadie. Creo que los chicos son los principales críticos de estos lugares y que algo tiene que suceder: o llegan a un punto de quiebre en el que se van a la ciudad, o tienen trastornos. La realidad siempre se filtra, siempre hay alguna grieta. En algún momento te topás con la realidad.
-Hasta el la casa de Gran Hermano...
-(Risas) Sí, sí.
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¿Un modelo en extinción?
-Algunos vaticinan que el modelo country está en retracción. ¿Usted qué opina?
-Cuando veo a revistas como la Veintitrés que dicen que es un modelo que ya no va más me parece que es porque hay gente que se va, como habrá habido gente que se ha ido de Pilar a la Capital o al revés. Por ahí esto hace cinco años no se escuchaba porque tal vez había un acuerdo tácito de no criticar a esa comunidad que en algún punto era ideal. Me parece que el crimen de García Belsunce marcó definitivamente un antes y un después; no se puede volver a hablar de un country sin tenerlo en cuenta.
-Más allá de los descriptivo y de los relatos de los chicos, ¿cómo analiza usted personalmente este mundo viéndolo en perspectiva?
-Me lleva a pensar el tema de la privatización del espacio que ya casi triplica el espacio de la Capital de Federal y con lo que ha crecido durante el 2006 va a aumentar a más de tres veces. Me parece que vamos hacia un modelo como el de la ‘brecha urbana’ que marca Maristella Svampa en su último libro: cada vez más pobres más distanciados de los más ricos.
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No aptos para menores de 18
Patricia Rojas, autora del libro Mundo Privado, considera que el estilo de vida country no es compatible con las necesidades de los adolescentes.
“Los adultos que viven en los countries cada vez defienden más ese estilo de vida. Creo que cada vez hay una sensación más fuerte de que estos lugares no están pensados para adolescentes. Sí están pensados para parejas con hijos chicos o gente que ya está en el retiro y con hijos grandes”, opinó.
Sin embargo, la periodista sostiene que el modelo sigue en auge: “me parece que hay gente que sigue pensando que este mundo es ideal porque sale a la venta un barrio y se vende enseguida. Este estilo de vida creo que va muy bien con una Argentina desencantada con el Estado”.
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