lunes, 23 de abril de 2007

Claudio Sosa: Un tucumano suelto en Pilar

El cantautor folclórico es sobrino de Mercedes Sosa. Asegura que en la ciudad encontró tranquilidad para componer. Y para montar su emprendimiento cultural y gastronómico que choca contra barreras burocráticas.

por Aníbal Mon



“La Tucumanita”, señala un cartel de madera ubicado sobre una de las pocas fachadas coloniales que se conservan en el centro de Pilar. Al entrar por una antigua puerta de vidrio y madera, da la sensación de haber ingresado al túnel del tiempo.
Unas especie ventanitas abiertas entre la pintura y el revoque de la paredes permiten apreciar los ladrillos centenarios que constituyen aquella vieja casona construida allá por 1860, cuando la ciudad no imaginaba su actual fisonomía de countries, torres y shoppings.
Por el piso de esa casa, hoy recubierto con baldosas, caminó el legendario militar pilarense, Víctor Vergani -que prestó servicio en la Aviación del Ejército-, cuando la vivienda le pertenecía a su familia. En la actualidad, la calle que pasa por el frente de la reciclada vivienda lleva su nombre.
Ciento y pico de años después, otra historia se escribe entre esas paredes. Un hogar a leña se sumó al rústico paisaje, y mesas, sillas y hasta una guitarra estratégicamente colocada en un rincón son claras señales que hablan de los nuevos habitantes de aquel espacio.
Claudio Sosa es tucumano y es sobrino de una de las tucumanas más famosas, respetadas y reconocidas: Mercedes Sosa, o simplemente “la Mecha”, como él la llama.
Pero además, es músico, cantante y compositor folclórico, y uno de los referentes de la renovación del género liderada, si de popularidad se trata, por los santiagueños Raly Barrionuevo y el Dúo Coplanacu, o por el dúo mendocino apadrinado por Gustavo Santaolalla: Orozco-Barrientos. Durante el verano, Claudio acompañó sobre el escenario a su tía en festivales y giras, como en tantas otras ocasiones.
Hace poco más de un mes, Sosa montó en Pilar un espacio donde se respira cultura, historia y aromas del norte argentino; y se disfrutan también sabores característicos de esa región del país. Locro, empanadas, tamales y humitas son preparadas artesanalmente, en el momento y sin conservantes, aclara el músico, tal como sucede en los dos locales de La Tucumanita en Buenos Aires, por donde pasan frecuentemente figuras como su tía Mercedes o Mirtha Legrand.
Pero Sosa le cuenta a El Diario, con su tono pausado e inconfundible acento provinciano, que tiene un objetivo más ambicioso y pretende que la centenaria casona, que habitaron los Vergani y los abuelos de su actual esposa pilarense, no sea únicamente un local gastronómico sino que se transforme en un espacio cultural destinado a darle lugar y difusión a las nuevas expresiones artísticas.

Trabas a la cultura

Sin embargo, ese objetivo choca contra algunas barreras burocráticas.
“Quisimos traer espectáculos de nivel pero encontramos muchos obstáculos. En Buenos Aires, cuando yo me encargaba de la dirección artística de la Peña del Colorado, no era así. Estaba reconocido que era una actividad en fomento de la cultura y todo se hacía más fácil. Acá lo que tenemos es un proyecto cultural, no es que queremos hacer un espectáculo para traer mucha gente, vender empanadas y llenarnos de plata”, expresó el tucumano que acaba de ser papá y que desde hace más de un año reside en el barrio Pellegrini III.

-¿Piensa que en Pilar no hay suficiente conciencia para fomentar la cultura?
-Puede ser, pero es algo que pasa en muchos lados. Se busca más hacer un espectáculo que convoque a 10 mil personas de una sola vez que fomentar proyectos culturales que perduren en el tiempo como éste. Acá nos quieren cobrar para traer un artista un derecho de espectáculo, un plus por cada mesa y hasta nos obligan a contratar un servicio médico, y la verdad que así el costo es muy alto y te obliga a cobrar una entrada de 12 pesos; esa no es nuestra idea. La idea es traer muestras de fotos, artesanías, exposiciones de arte, teatro. No puede ser que esta casa no esté protegida de alguna manera; es un monumento histórico valiosísimo.

-¿Se busca cantidad en vez de calidad?
-Los planes culturales que hay son para atraer mucha gente. Salvo un par de encuentros que se hacen en Buenos Aires, el resto son recitales para 100 mil personas, que no está mal, pero si en esos espectáculos hubiera lugar para que antes de ese artista que convoca 100 mil personas actúen 10 artistas nuevos sería mejor. Así, esa multitud descubriría nuevos músicos. Pero bueno, los tiempos culturales están regidos por la política y obviamente que vale mucho más atraer una gran cantidad de personas.

-¿Qué diferencias concretas encuentra con relación a Buenos Aires?
-Acá, la Municipalidad me cobra un derecho por espectáculo más un plus por mesa. En Buenos Aires no hay un plus, al contrario, nos ponían un artista para apoyar a la peña, nos mandaban gente y nos ponían en las guías culturales y de turismo. Porque siempre un lugar cultural que se abre es un espacio nuevo.
Yo hice la habilitación y todo como lo tengo que hacer, pero espectáculos no puedo traer. Mucha gente que viene me dice: “esto si estuviera en Capital sería...”. Pero no, está acá. Es un lugar muy lindo, muy cálido y se pueden hacer muchísimas cosas porque las hemos hecho en espacios más chicos que éste.

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Tranquilidad, como en Monteros

-Aparte de a su esposa, ¿qué encontró en Pilar?
-Dicen que Dios atiende en Buenos Aires, pero yo digo que no atiende tan bien. Se puede construir algo desde otro lado y yo acá en Pilar encontré más tranquilidad para componer. Es más parecido al ritmo de Monteros (Tucumán), de dónde yo soy.

-¿Cómo marcha su carrera artística?
-Fui papá por primera vez e inicié el proyecto de La Tucumanita así que me tomé dos meses de licencia, pero me están esperando para entrar a estudio para grabar mi sexto disco con un sello de La Plata. Va a incluir temas propios y de otros autores. Estará inclinado a un folclore latinoamericano con chacareras, zambas y algún huayno también, entre otras cosas.

-¿Le pesa el apellido Sosa?
-No, para nada. Creo que la carrera se construye con mucho trabajo y que es independiente del antecedente de la “Mecha” (Mercedes Sosa). Pero por supuesto que es muy lindo recoger el cariño y el afecto que la gente le transmite a mi tía a través mío en distintos lugares recónditos del interior donde por ahí ella no puede llegar.


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